Yo no sé escribir ( y en absoluto es falsa modestia o modestia falsa) Ocurrió que los dioses me proveyeron de una mediocridad embarazosa e insalvable. Lo acepto con deportividad.
La sabiduría talmúdica declara «Hillel solía decir: Si yo no hablo en mi favor, ¿quién lo hace? Y cuando lo hago ¿qué soy? Y si no ahora ¿cuándo?» Hablo mucho en mi favor, pero no pretendo hacer de las mentiras una verdad.
Me llena de un sopor indescriptible la podredumbre del mundillo poético. Los novelistas -pocos- mueven dinero; parece ser que últimamente la poesía también. Y vale todo.
