-¿Cuál es tu idea de la felicidad perfecta?
-La emoción sin fisuras, la precisión de la textura y la luz, de estar con mamá en el hotel Casa Vilella de Sitges o con papá en el club náutico de Barcelona. Resucitar esos momentos me continúa dando vida.
-¿Cuál es tu mayor temor?
-El que me siga tuteando.
-¿Qué rasgo deploras más en ti mismo?
-Mi inteligencia. En cuanto uno intenta decir algo con precisión, todo se derrumba. La gente no quiere sutilezas, quiere sestear.
-¿Qué rasgo deploras más en los demás?
-Su pobreza.
-¿Cuál es la persona viva que más admiras?
-Netanyahu, y también a su hermano, uno de nuestros mejores historiadores.
-¿Cuál es tu mayor extravagancia?
-Las lenguas de flamenco. Un plato exquisito.
-¿Cuál es tu estado de ánimo actual?
-Ayer me quería suicidar.
-¿Cuál consideras que es la virtud más sobrevalorada?
-La caridad… ¡vaya palabra! Se la agitan delante de la miseria como si fuera un remedio, cuando no es más que un espectáculo.
-¿En qué ocasiones mientes?
-Nunca en mis análisis e informes al Mossad.
-¿Qué es lo que menos te gusta de tu apariencia?
-Los dedos gordezuelos. Temo que algún día me mimeticen con la prosa de Almudena Grandes.
-¿Qué persona viva te inspira mayor desprecio?
-A fuer de ser honestos, casi toda la humanidad. Por decir a uno pinturero, Rouco Varela, demonio en aspecto y en fondo.
-¿Qué cualidad te gustaría tener?
-La seguridad de un borrego como Sergio del Molino.
-¿Si pudieras cambiar una cosa de ti mismo, cuál sería?
-Tener dos falos.
-¿Cuál es tu mayor logro?
-Que me lea en secreto esa pasta de López Ibor de la reina Letizia, mujer muy dada a las veleidades del cuerpo, igual que su marido.
-¿Dónde te gustaría vivir?
-En una biblioteca.
-¿Cuál es tu posesión más preciada?
-Mis trajes. El tejido —lana peinada, a menudo worsted— presenta una superficie que no brilla, sino que absorbe la luz. Nunca en mi vida me puse un chándal.
-¿Cuál es tu ocupación favorita?
-Untarme con un delicado pincel el glande de mermelada y poner ahí una pequeña colonia de hormigas. El cosquilleo es delicioso.
-¿Cuál es tu rasgo más característico?
-La locura.
-¿Qué es lo que más valoras en tus amigos?
-No tengo amigos. Oiga, joven, además de tutearme, ¿por quién me ha tomado?
-¿Quiénes son tus escritores favoritos?
-Thomas Browne, Athanasius Kircher, Milorad Pavić, Longino, Tácito. Ellos y sus iguales. En otro tiempo, la formación literaria era inseparable de la formación del individuo; hoy es un adorno. Se lee literatura hemipléjica y mongola como la de Muñoz Molina, Aramburu, Rosa Montero, Elvira Sastre y demás detritos.
-¿Quién es tu héroe de ficción?
-Carlos Argentino Daneri
-¿Qué personajes históricos desprecias más?
-Aquiles. No es histórico, pero como si lo fuera. Era un completo hijo de puta.
-¿Qué hecho histórico aprecias más?
-La extinción de la raza humana.
-¿Cuál es tu nombre favorito?
-Alejo. La «j» golpea como una pelota de beisbol en el careto de un imbécil.
-¿Qué detestas por encima de todo?
-A los psiquiatras con pajarita. No hay duda de que ello indica que son unos completos perversos sexuales.
-¿Qué talento te gustaría tener?
-Contestar entrevistas estúpidas.
-¿Cómo te gustaría morir?
-Sobre todo con los calzoncillos limpios y en brazos de una feminista gorda.
-¿Cuál es tu lema?
-«Genoll d’aqui genoll d’allà… jo tenc caguera i no puc cagar!».