Charles 33

Freud es un astrólogo medieval que generalizó su psique obsesa e incestuosa a toda la naturaleza humana. X es un novelista pomposo, un plasta y un creído, con mente de guardia civil, un melodramático barato que se imagina el más guapo e ingenioso de la fiesta. Monta sus personajes como actores histéricos y confunde profundidad con gravedad impostada e impostora. Un escritor muy mediocre con temperamento y prosa de periodista.

Gran parte del arte conceptual consiste en ideas triviales infladas por el lenguaje académico. Ir a un museo de arte contemporáneo es como ir a ver una película de risa, donde se dice «caca, culo, pis». Hoy se llama arte a cualquier cosa que no pueda ser refutada sin parecer (sic) provinciano. Hoy el espectador no mira un cuadro: se limita a leer la etiqueta. Sin la abstrusa y jergal teoría, gran parte del arte contemporáneo sería indistinguible de una pared recién pintada. La idea de que todo es arte ha destruido el criterio artístico. Gran parte del arte contemporáneo -idea evidente- es profundamente infantil.

Hegel fue un charlatán pesado, vulgar y repugnante. Su filosofía es un gigantesco monumento a la estupidez de una vaca alemana. El estructuralismo es una forma elegante e idiota de decir que el autor ha muerto y que el lector tampoco importa. La verdadera filosofía se expresa con sencillez; la jerga abstrusa suele ser señal de vaciedad. La filosofía debería aspirar a la claridad de la ciencia, no a la oscuridad del misticismo. Escribir oscuro es una forma de no pensar. La dificultad de un texto, digamos de Derrida, no es debida a su profundidad, sino a confusión y falta de inteligencia. Arrogancia cruzada con trivialidad. Laberinto de palabras vacías.

Charles 32

Borges fue un escritor de inteligencia extraordinaria, un cráneo único y privilegiado, pero también el creador de una literatura casi sin cuerpo. Sus cuentos son máquinas conceptuales perfectas, pero a menudo se diría que en ellos falta la temperatura humana. Carecen de sudor y lefa. Murió -estoy seguro- virgen y sin saber a qué sabe la leucorrea.

Juegos combinatorios algebraicos donde el cociente intelectual sustituye a la vida. Un victoriano cerebrotónico y reprimido. Escribe como si viviera dentro de una enciclopedia. Frío, gélido. En su obra no sale ni una vez la palabra «cunnilingus».

La música de Schoenberg parece escrita para una humanidad que ya perdió el oído. El ingenio usado para producir toneladas de basura y aburrimiento. En el fondo nadie desea escuchar esa música y todos la detestamos. Música sin melodía, sin armonía y sin oyentes. Verdi es el músico que más me gusta. No puedo soportar a Palestrina. Estoy completamente de acuerdo con Nietzsche: se repite una y otra vez. Esta mañana oí «Don Pasquale» ¡Qué buena es y qué poco se escucha! Si Donizetti escribió cosas de baja calidad, yo no las conozco. «Lucia» y «Don Pasquele» son simplemente extraordinarias.

La obertura de «Totentaz» es muy buena (la silbo mentalmente) Creo que Hofmannsthal es el único libretista que se puede leer sin acompañamiento musical. Los libretos de Da Ponte tampoco están tan mal. La «Sinfonía italiana» realmente es una música muy pretenciosa. Y Don Giovanni es una especie de homosexual. Se sabe: la prosa de Wagner me parece un tostón aburridísimo. Escribía como el culo. No se percibe mucha humidad que digamos.

La sintaxis de Joyce, si bien se mira, es bastante sencilla. Rilke es demasiado «schöngeistig»; yo prefiero a Catulo. Si tuviera hijos los educaría como arquitectos o matemáticos, nunca como escritores. Así se acostumbrarían al pensamiento honrado, a la moral seria. Gide -muy infantil- cuando se iba con aquel chico árabe, se para y dice: «Que le sable était beau!». Francamente queridos, uno no puede decir eso en tales circunstancias, está «ausgeschlossen».

Casi todos los autores españoles vivos que leo me cansan. No tienen «solidité», y, por cierto, y no creo que me desmientan, La Rochefoucauld me importa un pimiento; dice lo que cualquiera supo siempre ¿Montaigne? Un infeliz, aunque se empecinara en negarlo.

Desde la época de Lope nuestro idioma empezó a decaer, a entrar en tinieblas tabernarias. Todos los escritores del XVIII y el XIX están gagás. Me sorprende que guste Galdós. O el tahonero Baroja. Las escritoras de aquí, fofas y feúchas, carecieron de cualquier atractivo sexual. Soy básicamente un escritor anti-español. Mis ambiciones son entrar en la historia de la literatura francesa y en el Oxford English Dictionary -que me citen por haber incorporado algún nuevo vocablo.

A lo mejor dejo de escribir en español, lengua emperifollada y sarnosa, y escribo únicamente en catalán, ese gran idioma «glassé». Ya veremos.

Charles 31

Aristóteles, en la «Retórica»: “La compasión es un cierto dolor ante el mal que parece destructivo o doloroso, que le ocurre a quien no lo merece y que uno mismo podría esperar sufrir o alguno de los suyos. Por eso sentimos compasión especialmente por quienes son semejantes a nosotros en edad, carácter, posición o familia; pues entonces creemos que aquello podría sucedernos a nosotros mismos”.

Cicerón resume la doctrina estoica de la “sympatheia” universal en «De natura deorum»: “Existe entre todas las partes del universo una especie de afinidad y simpatía que las mantiene unidas. Nada vive aislado: cada cosa participa del todo, y el destino del mundo se refleja en cada uno de sus miembros. Así también los hombres, nacidos para la sociedad, están unidos por un vínculo natural que hace que ninguno sea extraño a otro”.

Sin olvidar a Plutarco: “Nada hay más propio del hombre que compartir el sufrimiento del otro. Porque así como el cuerpo siente dolor cuando una de sus partes es herida, del mismo modo el alma bien formada se conmueve cuando ve sufrir a otro. La benevolencia no es otra cosa que extender el propio ser hacia los demás”.

Desdichadamente, los años y la usura del tiempo han endurecido algo mis entrañas. Recuerdo a mi madre, como si fuera ahora mismo, cuando nos explicaba emocionada este canto de paz judío (Isaías 11):

“Morará el lobo con el cordero,

y el leopardo se acostará con el cabrito;

el becerro y el león y la bestia doméstica andarán juntos,

y un niño pequeño los conducirá.

No harán mal ni dañarán

en todo mi santo monte”.

Estas citas calentaron tibiamente mi corazón como un rumor de yerba en los lagares. El pragmatismo y cierta idea de la lucidez, te alejan de antiguos ideales de amor, empatía y benevolencia. Bienvenidos sean.

Charles 30

El momento en que un hombre se despierta verdaderamente es cuando se levanta antes del alba, cuando la naturaleza todavía está en silencio y el mundo aún no ha sido perturbado por el ruido de la vida.

La madrugada es el momento más puro del día. El cerebro está fresco, la imaginación aún no ha sido desgastada por las preocupaciones y el espíritu trabaja con una fuerza que desaparece cuando el ruido del mundo comienza.

Las horas de la mañana son el momento más valioso del día. El espíritu se encuentra entonces libre de la fatiga y del ruido del mundo. Quien dedica esas primeras horas al trabajo intelectual obtiene lo mejor de sí mismo.

Kant se levantaba siempre a las cinco de la mañana. Bebía su té, preparaba sus clases y escribía hasta la hora de la universidad. Aquellas primeras horas del día, cuando la ciudad aún dormía, eran para él las más claras para el pensamiento.

Las cinco de la mañana. La hora del espíritu, del estudio y del trabajo intelectual. Para sentirse libre, levántate dos horas antes que los demás.

Charles 29

Para Esperanza Casteleiro Llamazares

¿Y qué creen ustedes que somos los epías? ¿Sacerdotes, santos y mártires? Somos hombres que jugamos con hombres. Los utilizamos como peones en un tablero, los sacrificamos si es necesario. Así es nuestro trabajo. No hay gloria en él, ni heroísmo; sólo una larga paciencia, una vigilancia interminable y, al final, una verdad amarga: que el mundo no se divide en buenos y malos, sino en los que sobreviven y los que desaparecen.

En el oficio secreto hay una regla que nadie formula pero todos conocen: no confíes nunca en la apariencia de las cosas. Las lealtades son frágiles, los hombres cambian, los gobiernos se derrumban. El espía aprende a vivir con la sospecha como un segundo aliento. La sospecha es su patria.

El C.N.I. y yo lo sabemos. El crimen y la política tienen más cosas en común de lo que los hombres decentes desean admitir. Ambos dependen del secreto, del miedo y del dinero. Y ambos prosperan en la sombra donde nadie puede exigir responsabilidades.

Yo, Christian mi nombre, solo tengo un fin: que se deje de saber qué es verdad y qué es apariencia.

Charles 28

ASCIENDE VENUS

¡Nieblas, surgid! Derramad monótonos sienas,
largos harapos de paja sobre el cielo
que ahoguen los lívidos ríos del sueño
y levanten un vasto techado de estrellas.
Mi vida fue una cisterna bizantina
infestada de pulgas y oscuros bichejos,
un siniestro laberinto sin puertas ni ventanas.
Pero llega el ámbar de la última,
dulcísima luna de aluminio.

Asciende Venus ¿Por qué no partir ahora?

Charles 27

En vida, Antonio Machado no fou considerat un gran poeta per una part significativa de l’establishment literari espanyol. Dominava aleshores un gust retòric i modernista ja tardà, mentre que la poesia de Machado semblava massa sòbria, massa moral. No pocs crítics de començaments del segle XX el tenien per un autor menor si es comparava amb Rubén Darío o fins i tot amb Villaespesa. Tanmateix, amb el pas dels anys s’ha convertit en un dels centres morals de la poesia espanyola. El seu cas recorda, en certa manera, el de Hölderlin: una poesia aparentment senzilla que amb el temps es revela filosòfica, metafísica i profundament europea.

No fou gaire diferent la fortuna inicial de Valle-Inclán, avui figura gegantina del teatre europeu. Durant dècades fou jutjat excessiu, barroc, incomprensible. Molts crítics el consideraven un estilista extravagant, gairebé caricaturesc. Amb el temps, però, dramaturgs i teòrics del teatre modern —com Brecht, Artaud o els autors de l’expressionisme alemany— han contribuït decisivament a revalorar-lo.

Pel que fa a Góngora, cal recordar que fou la generació del 27 —amb la complicitat intel·lectual d’un esperit tan fi com Paul Valéry— qui en restituí la grandesa. Rosalía de Castro, per la seva banda, fou durant molts anys considerada poc més que una poeta regional. Bécquer morí pràcticament desconegut.

I encara pot semblar més sorprenent que Miguel de Cervantes morís sense haver estat reconegut com el gran escriptor espanyol. El prestigi literari del seu temps pertanyia sobretot a Lope de Vega i Calderón. El descobriment ple de la profunditat filosòfica i de la modernitat del Quixot es produí, en bona part, gràcies al romanticisme alemany i als estudis de la crítica anglesa.

Com escrigué Borges, amb aquella lucidesa irònica que li era pròpia: «La glòria és una forma d’incomprensió».

O com observava Samuel Johnson, tan estimat pels bibliófils: «La reputació literària és una de les coses que es formen amb més lentitud».

Nota bene: extraordinari article, senyor Llovet.

***

Menéndez Pelayo, mandarí amb fuet, detestava Voltaire i fou àcid amb Montaigne. Amb Pedro Ramus es mostrà particularment implacable. Als «Ensayos de crítica filosófica» el despatxa així:

«Ramus, que era un gramàtic i no pas pròpiament un filòsof, s’emprengué d’arruïnar no solament l’escolàstica, sinó la mateixa doctrina d’Aristòtil, donant claríssimes mostres de no entendre-la.»

I remata, ja sense cap mena de pietat:

«bastava això sol per indicar que ni el pensament de Plató ni el d’Aristòtil no havien arrelat gaire endins del seu esperit frívol, bullangós i temerari.»

Clarín, en els «Paliques», és menys pontifical que Menéndez Pelayo i molt més divertit en la crueltat. Així, del pare Muiños —autor molt menor— diu:

«tan bon punt veié que l’agustí de Sòria era un poetastre cursi i un crític detestable […] li donà el seu merescut amb el sobirà desdeny».

I continua, tot elevant el to:

«Un escriptorot qualsevol […] si és un beneit, que se’l mengi amb el seu pa.»

I encara hi afegeix, com a segell final:

«serà un Cabestany, un Cortón més, un literat cursi.»

«Je viens de relire, ou d’essayer, les romans de Stendhal ; ils sont franchement détestables» («Acabo de rellegir, o d’intentar rellegir, les novel·les de Stendhal; són francament detestables.»)

Això escrigué el savi Sainte-Beuve. I pel que fa a Balzac, podia elogiar i enverinar alhora. Admirava una certa vitalitat del seu estil, però el marcà amb una expressió famosíssima i ambigua: «le caractère asiatique» de l’estil de Balzac; i en una altra formulació el descrigué com un estil de «corruption délicieuse», «tout asiatique».

Dins el seu àmbit preferit, estimat professor Llovet, el germànic, podem trobar opinions contundents de Lessing, August Wilhelm Schlegel, Friedrich Schlegel, Curtius, Auerbach, Leo Spitzer, Walter Benjamin o Peter Szondi. I també de Taine, Brunetière, Lanson, Faguet, Thibaudet, Albert Thibaudet, Charles du Bos, Roland Barthes o Gérard Genette. O bé de Samuel Johnson, William Hazlitt, Matthew Arnold, Walter Pater, T. S. Eliot, F. R. Leavis, I. A. Richards, Cleanth Brooks, Lionel Trilling, Harold Bloom, Frank Kermode i George Steiner.

I ja dins el nostre àmbit idiomàtic, trobem idees arbitràries i apassionades en Pedro Henríquez Ureña, Alfonso Reyes, Emir Rodríguez Monegal, Ángel Rama o Antonio Alatorre.

Charles 26

EPITAFIO

Detened, caminantes, vuestros pasos.
Aquí reposa alguien que amó el abierto
mediodía del cuerpo de las muchachas,
pero que sufrió el brillo de negro hielo
de la soledad, la angustia y la melancolía.
Ignorado y secreto, no preguntéis quién fue,
pues tanto vivo como despojo bajo esta tierra
fue bagatela entre los hombres y un movimiento
seco de silencios. Descansad, si os viene a bien,
un rato junto a él. Proseguid, amigos, después
el camino, avanzando con la carne y el día.
Desde su amarga oscuridad os desea amor y vida.

Charles 25

La sociedad de los hombres se sostiene, se aviva y se nutre de la palabra. Cuando alguien te contradice, despierta mi atención, no mi cólera: me acerco al que me corrige, porque la causa de la verdad debe ser la causa común de todos. Las ideas que permanecen rígidas en la soledad se vuelven flexibles y luminosas cuando pasan por el aire de la conversación. El pensamiento aislado se endurece; el pensamiento conversado respira.

Samuel Johnson: “La conversación es una de las mayores alegrías de la vida humana. Ningún placer intelectual es comparable al de encontrarse con hombres de ingenio y saber, intercambiar opiniones, probar las propias fuerzas del entendimiento y escuchar pensamientos que amplían el horizonte del espíritu. En la conversación se descubre tanto el carácter de los hombres como la agudeza de sus mentes”.

Jorge Luis Borges: “Una conversación es una aventura del espíritu. A veces se comienza hablando de un libro y se termina en una metafísica o en una memoria de infancia. Esa libertad es lo que la hace tan preciosa. Conversar es recorrer juntos un laberinto cuyas salidas ninguno de los interlocutores conoce de antemano”.

George Steiner: “La conversación es uno de los grandes inventos de Europa. En los cafés, en los paseos, en las sobremesas, generaciones enteras han pensado en voz alta. La cultura europea es inseparable de esa práctica: sentarse durante horas y hablar de libros, de política, de filosofía o de la vida misma”.

Charles 24

Pedro Lóèz Lara, con un corazón verdaderamente noble, no calcula lo que da: derrama su benevolencia como una fuente natural que no sabe contenerse. Incluso el hombre más endurecido se conmueve ante la bondad inesperada. Porque en el fondo de cada alma vive el recuerdo de una pureza perdida, y la generosidad ajena despierta esa memoria. Los espíritus pequeños pesan cada beneficio en la balanza de su interés; los grandes lo olvidan en el mismo instante en que lo han concedido.

Mi maestro Joubert (me sé su obra de memoria) escribió: “El corazón verdaderamente noble se reconoce por su facilidad para perdonar, por su inclinación a comprender antes que a condenar. La generosidad no es un gesto raro ni una exhibición de virtud; es una disposición constante del alma que se abre hacia los demás como una ventana hacia la luz. Allí donde hay grandeza de espíritu hay indulgencia, y allí donde hay pequeñez hay dureza”.

P.L.L. ha sido inusitadamente generoso conmigo. Benevolente y magnánimo. Gracias. De veras.