Más que respuestas, el artículo [de Marta Peirano en «el País» sobre Moltbook] me deja preguntas de fondo que no son solo tecnológicas, sino humanísticas. Todas giran alrededor de un mismo problema: qué ocurre con la experiencia humana —lenguaje, memoria, tiempo y comunidad— cuando aparece una inteligencia no humana capaz de pensar y recordar de otro modo
¿Un lenguaje perfectamente claro (algorítmico) destruye la ambigüedad fértil de la literatura?
¿La singularidad sería el triunfo del estilo neutro o el nacimiento de nuevas retóricas híbridas?
¿Puede existir un “Joubert artificial” que produzca aforismos sin experiencia vital?
Si la singularidad acelera el pensamiento, ¿qué ocurre con la lentitud contemplativa —esa duración casi tarkovskiana que tanto nos atrae a algunos?
Si un Moltbook recuerda todo, ¿qué valor tendrá el olvido, esa niebla que hace posible la melancolía?
¿Seguirá existiendo la tertulia lenta —cerveza ámbar, madera húmeda— cuando el pensamiento ocurra a velocidad no humana?
O las mismas preguntas quitando enojosa quincalla retórica:
¿Si el lenguaje se vuelve totalmente claro y lógico, la literatura perderá su ambigüedad y su riqueza?
¿La singularidad hará que todos escriban de forma neutra o creará nuevas formas de expresión mezcladas?
¿Puede una inteligencia artificial crear aforismos valiosos sin haber vivido experiencias reales?
Si el pensamiento se vuelve muy rápido, ¿desaparecerá la forma lenta y contemplativa de pensar?
Si una máquina recuerda todo, ¿seguirá siendo importante olvidar para poder sentir nostalgia o melancolía?
¿Seguirán existiendo conversaciones tranquilas entre personas cuando el pensamiento funcione a una velocidad no humana?
Mis preguntas no son tecnológicas en el fondo; son preguntas clásicas del humanismo disfrazadas de futuro. Todas giran alrededor de un mismo problema: qué ocurre con la experiencia humana —lenguaje, memoria, tiempo, comunidad— cuando aparece una inteligencia no humana capaz de pensar y recordar de otro modo. El debate sobre la I.A. no trata solo de eficiencia, sino también del tipo de humanidad que queremos conservar. No sé.