
En mis tardes aldeanas brillan soledades, orballos,
quejumbres de pinos, miel de eucaliptos, reír de carballos.
Y la niebla catódica de maricones, chismosos y putas
mezclando brumas de ayuntas, Matamoros, ermitas y catetas.
Zafio, burdo, retrasado e indigno el reino de Tele 5,
capullo, tarado, huevón yo por ver tal engendro cuesco.
Mejor contemplar el arrebol de aves durmiendo,
el eco del viento sobre cerezas y nubes meciendo,
el cuerpo de los montes con arbustos aromando,
la luz en los ojos de tórtolas, biluricos o ferreiros piando
que a Tom y Sandra («me muero») castamente follando.
