Diario de una soledad

Sin soledad no hay verdad. Lean atentamente este consejo de Rilke:

«Hay solo UNA soledad, y es grande y no es fácil de sobrellevar, y a casi todos les llega la hora en que de buena gana querrían cambiar su soledad por una comunidad, aunque fuera banal y barata, por la apariencia de una escasa coincidencia con el primer llegado, con el más indigno…Pero quizás son esas precisamente las horas en que crece la soledad; pues su crecimiento es doloroso como el crecimiento de los niños y triste como el crecimiento de la primavera. Pero no puede equivocarse usted. Lo que se necesita, sin embargo, es solo esto: soledad, gran soledad interior. Entrar en sí y no encontrarse con nadie durante horas y horas, eso es lo que se debe poder alcanzar. Estar solo, como se estaba solo de niño, cuando los mayores andaban por ahí, enredados en cosas que parecían importantes y grandes, porque los mayores parecían tan ocupados y porque no se entendía nada de lo que hacían. […] atento a lo que surja en usted, y póngalo por encima de todo lo que observe en torno. Su acontecer más íntimo es digno de todo su amor; en él debe usted trabajar, de un modo o de otro, y no perder demasiado tiempo ni demasiado ánimo en explicar a la gente su posición».

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Por eso me encandilan autores con un ideario muy distinto al mío.

«En literatura, el asentimiento intelectual no es lo mismo que estar de acuerdo. La literatura puede producirnos placer sin necesidad de que estemos de acuerdo con su contenido, debido a que reaccionamos favorablemente ante la fuerza o la gracia de una mente, sin reconocer la bondad de sus intenciones o conclusiones. Podemos sentir placer ante la fuerza de convicción de una mente, sin necesidad de juzgar la corrección o adaptabilidad de lo que dice» L. Trilling.

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El fútbol femenino en este Mundial tiene el mismo nivel que una pachanga en el Instituto con mis amigos. Si no veo partidos masculinos de tercera división, ¿por qué tengo que ver este truño de Mundial? Y encima-qué recochineo- dan en las noticias un reportaje sobre la sub-19.

Solo una imposición política puede explicar la omnipresencia informativa de este subdesarrollo deportivo.

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