Texto de la contratapa de mi próximo libro

Nació en el año de gracia de 1971, en Barcelona, cuando era ésta ciudad menestral y no una hidra podrida. Familia –blasón y orgullo- de mayor “cachet” social que el de los meros industriales o “botiguers”. Pobre y enfermo, vive ahora encastillado en su crisálida gallega, reconvirtiendo el “tempus fugit” en horas de lectura y estudio.

La revista “Le Décadent” escribía en 1886: “Religión, costumbres, justicia, todo decae…La sociedad se desagrega bajo la acción corrosiva de una civilización delicuescente. El hombre moderno es un hastiado. Los síntomas de la evolución social son el afinamiento de los apetitos vulgares, gustos, placeres, y neurosis, e histeria, hipnotismo, morfinomanía, inacabable charlatanería, mesmerismo”. Mutatis mutandis, el autor también cree a esta civilización un lugar absurdo, troglodita, papudo, y gelatinoso y hortera, donde no se calla cuando es preciso y se habla cuando nada seguro se sabe.

Platón comparó la vida a un juego de dados (República, 604c) No depende de nosotros el lanzamiento, sí, en cambio, aceptar convenientemente lo que nos viene del Azar. A los hijos que el autor no tuvo, les legaría estas palabras llameantes del drama perdido “Beleforonte”, de Eurípides:

No debemos irritarnos ante las cosas;

a ellas nada les importa. Pero quien encuentra

cómo situarlas correctamente, vivirá feliz.

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