Diario del silencio 10

Días rancios y tristes. Ciclo (vaivenes anímicos) muy rápido. Entonces se daña la capacidad de percibir mi propio yo y se distorsiona mi modo de pensar. Aunque la melancolía es un polo en la danza de la realidad, la melancolía patológica (estoy diagnosticado de trastorno bipolar) en absoluto es un signo de conciencia enaltecida, intuición moral o genio creativo. Sientes un torpor vital como si te inyectaran en tronco y extremidades cemento armado, se daña la concentración, la propia estima, el cerebro, el estómago, el corazón, la confianza. No veo ningún glamour en esta hecatombe.

Deseo construir una pequeña cabaña en un descampado contiguo al bosque y que me arrastren los grandes vientos de la SERENIDAD a través del cielo. Una cabaña de arcilla y paja, con una estantería de madera, una mesa, una cama, una silla y una estufa. Y esperar la muerte dulcemente en ese claro rumoroso del bosque. Y la PAZ lenta llegando a mi corazón a través de los goterones del velo de la mañana y de la luz opaca de la noche. Y que el atardecer chapotee en mi mente quieto e IMPASIBLE.

La vida es una niebla insípida y desdibujada. Infructuoso y frío el mundo. Cultivo mi soledad, pero la quiero TRANQUILA. El mundo es ingobernable y antipático, arrogante, cobarde e irracional, de casi ningún cerebro vale la pena hablar de tan cavernícolas como son con sus mentes estropajosas, El ciclar tan rápido son como arritmias, como sístoles y diástoles que me aniquilan. Las nubes pueden cubrir el sol pero no pueden apagarlo. En mi cabañita hay una bujía con lumbre. Amo lo que es mortal, aunque mi psique sea un piojo de mar. Lleno largas cajas con flores pese a la invariancia de esta negrura de petróleo que me asola. No, no es romántica la locura.

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