Diario del silencio 12

Dispondré en mi testamento ser enterrado junto a mi perra. «Telle est la dernière marque de mépris qu´il a jugé à propos de donner aux hommes». «Tal es la última muestra de desprecio que juzgó conveniente dar a los hombres». Espero que mi disposición sea cumplida.

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«Pensaba hace un rato en algo que el General Charles de Gaulle le escribió a su esposa en 1938, poco después de la insensata capitulación de Munich. Son palabras que muy bien convienen a la actual Europa (con qué pocas y dignas excepciones) y a su cobardía ante ciertos delirios: Nous prenons l´habitude du recul et de l´humiliation, à ce point qu ´elle nous devient une seconde nature. Nous boirons le calice jusque ´à la lie. El viejo Churchill también dijo lo mismo en el Parlamento», José María Álvarez.

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Robert Musil, 1880-1942:

“La estupidez es activa en todas las direcciones y sabe disfrazarse con todos los ropajes de la verdad. La verdad, por el contrario, tiene un solo traje y un solo camino para cada ocasión y se halla siempre en desventaja.”

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Rumio en este malaje de España y les encuentro alarmadísimos. ¿Pero no ven que ya lo tienen todo convenido, todos los papeles de la farsa y la amnistía repartidos; como suele decirse, que ya está todo el pescado vendido?

Que estos bobalicones traidores no ocupen nuestro pensamiento, pensamiento (infinitamente) mejor ocupado pensando y disfrutando de Virgilio, de Montaigne, de Borges, de Pla, de Auden, de Cantor, de Church… En todo caso, a mí avísenme cuando todos estén pudriéndose en el infierno, cuando todas las Universidades sean privadas, cuando ir a una taberna sea igual que ir a Cambridge, cuando no se ejerza la tiranía a la sombra de las leyes y en nombre de la justicia, cuando el mundo tome el rostro de la belleza de Marta, cuando el poder político, como en un estado totalitario, no esté por encima de la constitución, cuando Atenea, diosa de la sabiduría, gobierne el orbe y no esta retahíla de papanatas analfabetos, cuando ya nadie recuerde este espectáculo desvergonzado, pútrido y miserable.

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