Diario del silencio 17

Como decía el poeta griego Yorgos Seferis: “Las estatuas no son las ruinas, las ruinas somos nosotros”.

Y un fuera de serie como Jünger, sobre la socialización del hombre en esta democracia morbosa donde estamos constreñidos: «La ilusión igualitaria es todavía más peligrosa que la brutalidad de los que manejan el sable. La víctima del igualitarismo es socavada física y moralmente. Cuando uno es diferente a los demás, nunca será su igual».

El mundo pierde sustancia y la palabra agoniza desvaída. Brower: «La corrupción abominable de la palabra precede a la corrupción abominable de la realidad, primero se tuerce el concepto, después se tuerce el objeto al que tal concepto nos refiere, tratando de que encaje en la horma podrida».

Se iguala por abajo, como el afeitado, las talas o la instalación de baterías. A veces el mundo parece transformarse en un espeluznante Procusto. Vacilamos y nos tambaleamos como seres a quienes falta el sentido del equilibrio.

Visionario Spengler: “El desprecio a los hombres es la premisa necesaria de su conocimiento profundo”.

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