Diario del silencio 35

Por doquier veo lo mismo: gratificación inmediata de los instintos, descrédito cultural de la idea de cultura, búsqueda de apetitos animales, estrechez filistea, ideal excluyente del dinero, empacho de artilugios tecnológicos, en fin, una civilización en el ocaso, de pasmosa vejez.

Gentes profundamente incapaces de emociones poéticas, de cretina hipocresía satánica y morada en la imbecilidad. Un artista, como ser aristocrático que es, está por encima de los intereses y mezquinas aspiraciones de tabaqueros, almaceneros y vendedores de patatas. Baudeliare: «Hay solo tres grupos dignos de respeto: el sacerdote, el guerrero y el poeta. Saber, matar y crear».

«EL DINERO LO HA MATADO TODO». Gobiernan el orbe dos fuerzas: el oro y la lascivia. Codicia, interés, ganancia y sexo. No hay ganadores en la historia, solo perdedores a largo plazo. Burckhardt:

«Nuestra civilización puede compararse con las islas provisorias que afloran en el mar por obra de los volcanes submarinos. Expuestas a la acción destructiva de las corrientes y despojadas de las fuerzas que antes las sostenían, se disgregan y luego los fragmentos son arrojados a las conquistadoras olas».

La prisa y la preocupación arruinan hoy la vida. Escena final del ciclo de los Nibelungos, suicidio de Brunilda, que acepta su destino:

Iré a la tierra elegida más sagrada,

allende el deseo y la ilusión,

el término del viaje terrenal.

¿Sabes como cumplí

el bienaventuarado anhelo

de todo aquello que es eterno?

El dolor de las cuitas de amor me abrió los ojos,

vi el final del mundo.

***

Leyendo literatura española averigüé qué es la lengua castellana: esa especie de ronquido afofado que los españoles utilizan para discutir de fútbol.

Deja un comentario