
PLANTAS TROPICALES
A menudo apago la luz, corro las cortinas,
y me tumbo en la cama sin hacer nada,
gallina ciega de mí mismo, en silencio y soledad.
La soledad y el silencio son una cristalina flor
en una discoteca invisible un sábado noche.
¡Cómo me gusta permanecer con los brazos cruzados
presa de dulces perezas, lejos del esfuerzo!
La soledad y el silencio son plantas tropicales,
un brindis de champán poblado de cuentos.
Conmueve no ser nada, no ser algo,
sin exudar rabia por el cuerpo, sin llagas,
fuera del motor del País de los Neones,
deambulando o balanceándote de risco en risco.
La felicidad resurge: este aroma a selva
que derrochan en la alcoba las plantas tropicales.
