
VIVIR CON LOS OJOS ABIERTOS
Veo hordas en el gym, con máquinas de poleas, moldeadores
de glúteos y pesas. Se montan en la bicicleta, ¿abdicando
de sí mismos? ¿Y los libros, ladies and gentlemen?
Los libros son chispa del fuego divino, su razón
e inteligencia. Cuando me siento en la galería a leer
medito el silencio de las estrellas por encima del río
y los robles del bosque. Cuando leo no muere el breve
y sañudo día. Los pensamientos se conciben pensando.
Mi biblioteca es una tortuga locuaz y grata,
una matrona romana luciendo perlas redondas,
ágiles yeguas en el Reino de Jauja, abejas libando
en la maison. Mi compañía querida: Foix, Nietzsche,
Eco, Guy de Maupassant, Flaubert, Lowry, Lucrecio,
Galdós, ETCÉTERA, en fin, tantísimos mármoles jaspeados.
Leer es recuperar aquella seriedad que de niños teníamos al jugar.
Tomo entre mis manos los Essays de Emerson y tiemblo.
Qué botones de antorcha en la montaña. Oh luz retornada.
Frente a la prerrogativa del consumo la lucidez de la Cultura.
El mundo nos unifica: en el modo de vestir, de decorar,
de comportarnos, de disfrutar del tiempo libre…
en última instancia todo se origina en el yo privado,
en el yo de una persona soñadora con un libro abierto
sobre su regazo. El lenguaje es el suelo en que fructifica
el significado. Mi mente crea islas y no se desvanece
el archipiélago. Hojas de hierba expresan quiénes somos y
quiénes hemos sido. ¿Se está convirtiendo el viejo
hábito de leer sosegadamente un libro serio en un ejercicio
elegíaco? La Historia se ve mortificada y modificada.
El Caos Medieval en lugar de la escuela y la librería,
lo desarticulado mandril en lugar de la sintaxis.
La Ley de lo Mejor, el progreso de la Idea, será mi destino.
Nada mejor que vivir con los ojos abiertos.
