
El POETA, SIN DINEROS, SE LAMENTA
¡Oh arroz del estado más sereno,
infernal si renegrido, y que en boca agoto!
¡Oh ponzoñosa víbora el rissotto
de verdes prados en monedero queroseno!
¡Oh néctar de afrodisíaco veneno,
que en paella de metal lleva la moto!
¡Oh Telepaella! Sobre mí 40 euros si ceno,
del amoroso ligue duro freno!
¡Oh dinero, del favor verdugo eterno!,
Vuélvete al lugar triste donde estabas,
o al reino (si allá cabes) del espanto;
Mas no cabrás acá, que pues ha tanto
que me comes el cerebro y, ay, el mes acaba.
Llevaré a la rubia a un Kebab postmoderno.
***
BERTÍN HABLA
Por una mirada, un mundo,
por una sonrisa, un cielo,
por un hijo… ¡yo no sé sino
hacerlos a cientos y por peso!
***
Hemos pasado del despotismo ilustrado a un nepotismo sin ilustrados.
***
Soy una persona de talento y peso, de significativa importancia individual (y creo que solo yo lo pienso)
Bukowski: «Soy un genio, pero solo yo lo sé».
