Libro dos desabafos 14

La nuestra es una sociedad pobre, entre otras razones, porque es maleducada. Un ambiente sin normas (más abstractas) ni urbanidad (más a ras de tierra) se vuelve automáticamente invivible por demasiado caldeado y morboso (sea la corporación que sea: familia, escuela, empresa, parlamento etcétera) Ser cortés es como llevar terciopelo dentro; vuelve moderados y dulces cualquier sentimiento, discrepancia y opinión.

Para meditar largamente les recuerdo esta observación sagacísima de Jouvert: «Los modales son un arte. Los hay perfectos, loables y defectuosos, pero nunca indiferentes. ¿Cómo es que no existen, entre nosotros, preceptos que los inculquen, o al menos una doctrina que nos enseñe a juzgarlos, como es el caso de la escultura, de la música? La ciencia de los modales sería más importante para la felicidad y la virtud de los hombres de lo que se cree. Si la virtud conduce a las costumbres, éstas llevan a la virtud: pues bien, los modales son una parte esencial de las costumbres. Preciso será, por tanto, adoptar en toda ocasión unos modales elegantes, sencillos y convenientes, para llegar a la sublime sabiduría».

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