
Noche distinguida, desplazándose tranquila, celosa de compartir su belleza. Noche epigramática. Sánchez (contraste odioso) tiene alma de viajante de comercio con pintas de mercadillo, y su risa loca resuena en el vestíbulo de una pensión de provincia, alma de grisú llenando la mina. La política se está convirtiendo en un miserable cercado de alambre. Un jaripeo o sarao charlista donde dan gato por liebre. Galimatías o chichisbeo para seducir incautos. “Por lo menos tengo un paisaje con olivos, y también un nuevo estudio de una noche estrellada… No es un regreso a las ideas románticas o religiosas, no. Ahora bien, tomando el camino de Delacroix, con un color y dibujo más determinado que la precisión del «trompe l’oeil«, uno puede presentar una naturaleza más pura que los suburbios, que los bares de París”, V. van Gogh.
Leo: La Stoa, de Max Pohlenz, y poemas de John Clare. Paso por alto figuras significadas de la actual literatura española con lo que yo creo un falso prestigio. Baroja decía que para ser escritor hay que irse a Madrid y ponerse a hacer cola. No en la época de Internet. Cavilemos: “Me suele gustar recordar las palabras que alguien dedicó a un escritor que fue para mí muy querido refiriéndose a ese vivir periférico en el que, por razones que no vienen al caso, algunos andamos: “Un poeta, un hombre, todo un hombre, por vivir entre rutina y moscas no ha de oxidarse. Cabe centrar el universo en el punto del propio corazón, que la geografía nada significa. Y al pairo del chamelo y el aburrimiento pardo se puede realizar el periplo celeste”, M. Sánchez-Ostiz, El vuelo del escribano, p. 72.
Donde vivo, una aldea de nueve habitantes, acopio ideas y viajo solitario gracias a la imaginación y a mi biblioteca. Existe un oleaje mental de vicisitudes si me siento en el sofá, salgo en tropel del teatro durante dos horas al dormir la siesta, prolifera la música del Palau en el bosque, regalo a Marilyn una caña de bambú “on which spring´s blossoms hung”, chapoteo a mi capriccio en Venecia, saludo a las galaxias en doce idiomas clásicos y modernos, vivo en el hotel Cécil de Plaza Nueva, saboreo la Numida meleagris cuando le va estallar la delicada piel de la pechuga en el asado…
Mentalmente siempre puedes ser cosmopolita y vestirte con chilaba de moro o bien con gonela de dux floreada de flámulas.
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VIAJES ALREDEDOR DE MI HABITACIÓN
Porque cuando descanso en mi camastro
ocioso o pensativo, cruza y se deleita
en mi soledad tendales como de sioux;
perlas de arena en cuellos color arena,
sandalias de cordobán, leones del desierto.
Pueblo el Universo alrededor de mi aldea.
