Libro dos desabafos 42

No siempre visito literatura de interés consagrado ni la alterno con pujos de estudios intensos. A veces no me encantan necesariamente esos meollos misteriosos o popes de la buena poesía que nunca embotan (dicen) la sensibilidad. De incipiente escribidor o selecto lector puedo mutar a la sevicia de ripios chuscos o a la literatura de ocasión carente de quilates.

Lo más libre es pensar. Y después hablar y leer. Si en tu cerebro entra basura, por tu mente y tu boca saldrá basura. Pero, mea culpa, no logro estar en un perenne contacto con la trascendencia. A veces no logro acallar mi mente, mi boca ni mi voluntad a la basura (o a aquello que acaso demasiado rápidamente nombramos como “basura”)

A veces me inspira Jane Russell en lugar de Bertrand Russell, un bolero de Machín en vez del bolero de Ravel. A veces sustituyo la irisada pompa de jabón nabokoviana por cierto deplorable best-seller. Eso no me gusta confesarlo, conspira contra mi personaje. Pero no miento. Claro que me gusta la música operística aplicada a la sintaxis, la bulliciosa pantomima de hedonismo barroco, la agonía wagneriana como cola de las frases, el vaho de rigor clásico, el orden legendario greco-latino, la fecunda palabra exacta luminiscente. Pero no hago ascos al entrevero pulp fiction, a la cómplice página rosa o pornográfica, a la guaracha literatura de los márgenes. Insisto: batallan estas aserciones o confesiones con la máscara pública que me impongo de exquisito.

«Elle a les pieds déformé», tiene los pies deformes. Sí, así es, leo y (temo que así mismo también escribo) con unas babuchas que cubren unos pies deformes. No siento la imperiosa necesidad de pasar las horas muertas obligándome a retomar invariables hábitos de belleza, gusto o matices de morosidad canónica. Hay diferencia entre convertirse o pasar de mediocre escritor y lector bueno a mal escritor y lector malo. Pero que se joda lo sublime sin interrupción. No profano una suerte de tradición sagrada e irreligiosa leyendo a autores menores (yo mismo soy un pazguato autor menor). Admiro limitadamente, pero más de lo que afirmo.

Nací en la época no equivocada. Como hongos crecen mediocridades. Mediocres del mundo: “United”. Oh mis semejantes, mis hermanos, mis compañeritos de pupitre y teclado…

Deja un comentario