Libro dos desabafos 43

Y aquí, en el portal de mi fortaleza, grabaré en piedra la palabra que ha de ser mi antorcha y mi bandera. La palabra que me hablará de mi bendición y de mi valor. La palabra que no morirá, que no puede morir sobre esta tierra, porque es su corazón, su espíritu y su gloria. La palabra sagrada: “YO” (palabra que resume el más alto propósito moral en nuestra vida)

No así la engolada y decadente palabra “MUNDO”. Las muchachas griegas figuraban con los hombres en las «gimnopedias«. Se ejercitaban desnudas o con una túnica corta, corrían, saltaban, lanzaban el disco y la lanza. Su vigor un poco brutal hoy lo vemos en las muchachas del Gym, con su Spinner y Fitness. El mundo avanza a velocidad exponencial, por lo que los melancólicos nos amoldamos mejor al sufrimiento apocalíptico. El YO posee pompas sensuales. El MUNDO carece de mágica ebriedad. Elaborar el YO es tarea infinitamente más importante que comprender el MUNDO.

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