
TOMANDO EL NOMBRE DE ESA FUERZA QUE NOS IMPULSA
Hacía un frío nada común
y el soplo del viento del oeste todo lo abrasaba.
La mesa, vacía de café. Pastos sin ganado.
El triste blues que a lo lejos se oye…
Retazos de sucios bikinis plateados flotando
en la piscina. Ojos sonados de boxeador
impulsaban a los mastines del odio.
Una gacela moribunda entrevista al alba
igual a la toma de somníferos de la adolescente
sin perfumarse de colonia (mudo el Smartphone)
***
Pero el roce del Amor en los labios será
tan dulce como se pueda soportar;
tal vez excesivo (hadas en el cine),
pero acero cantarín, verano en la ventana.
Pero el roce del Amor en los labios será
tan dulce como se pueda soportar.
***
Y la cama devendrá nave rococó,
y una galaxia roja el tiempo juntos,
y reflectores de zinc encendido nuestros ojos.
El apetito que, sin control de lo racional,
domina nuestro ánimo, y nos dispara a lo alto,
o nos ciega de belleza y deseo, y encontramos
al todo, tomando el nombre de esa fuerza
que lo impulsa, no podemos (maquillaje
de oro y confeti), no llamarle sino Amor.
