Libro dos desabafos 45

TOMANDO EL NOMBRE DE ESA FUERZA QUE NOS IMPULSA

Hacía un frío nada común

y el soplo del viento del oeste todo lo abrasaba.

La mesa, vacía de café. Pastos sin ganado.

El triste blues que a lo lejos se oye…

Retazos de sucios bikinis plateados flotando

en la piscina. Ojos sonados de boxeador

impulsaban a los mastines del odio.

Una gacela moribunda entrevista al alba

igual a la toma de somníferos de la adolescente

sin perfumarse de colonia (mudo el Smartphone)

***

Pero el roce del Amor en los labios será

tan dulce como se pueda soportar;

tal vez excesivo (hadas en el cine),

pero acero cantarín, verano en la ventana.

Pero el roce del Amor en los labios será

tan dulce como se pueda soportar.

***

Y la cama devendrá nave rococó,

y una galaxia roja el tiempo juntos,

y reflectores de zinc encendido nuestros ojos.

El apetito que, sin control de lo racional,

domina nuestro ánimo, y nos dispara a lo alto,

o nos ciega de belleza y deseo, y encontramos

al todo, tomando el nombre de esa fuerza

que lo impulsa, no podemos (maquillaje

de oro y confeti), no llamarle sino Amor.

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