Libro dos desabafos 70

Días ruinosos para mis finanzas. Finanzas acordes con estos tiempos de crisis, bajos, groseros, sin originalidad y vulgares. Finanzas truculentas, crudas, rabelesianas. Mi patrimonio se derrumba; escombros y vestigios de un edificio destruido. Solo me queda lo fastidioso, desagradable y poco grato, es decir, la fealdad, lo feo.

¿Cómo qué? Las botellas de Coca-Cola, los envases de sopa, las hoces y martillos, etc… de Warhol. Las hamburguesas, pasteles, batidoras, aumentadas a gran escala de Oldenburg. Los “comic strips” de Lichtenstein, los desnudos de Larry Rivers, los puentes y escolleras de Jaracheff, etcétera.

Sin dineros se acabó para mí la belleza como luz y forma (“Lux est pulcherrimum et delectabilissimum et optimum inter corporalia”) Se acabó para mí la belleza como resplandor y claridad (“Sicut ad pulchritudinem corporis requiritur quod sit proportio debita membrorum et quod color supersplendeat eis…ita ad rationem universalis pulchritudinis exigitur proportio aliqualium ad invicem, vel partium, vel principiorum vel quorumcumque quibus supersplendeat claritas formae”)

Sin un duro es como si me condenara a las prosas arrabaleras, a la chochez de los escribas. Doy unas ejemplificaciones paradigmáticas:

Diré que mis textos no pertenecen ni al registro “filosófico” ni al registro “literario”. Por ello se comunican, o al menos eso espero, con otros textos que, habiendo producido cierta ruptura, pueden llamarse “filosóficos” o “literarios” solo según un tipo de paleonomía: la cuestión de la paleonomía: ¿cuál es la necesidad estratégica a una operación que en última instancia se niega a dejarse gobernar por un horizonte teleoescatológico? ¿Hasta qué punto es posible esta negativa y cómo negocia sus efectos? ¿Por qué ha de negociar estos efectos, incluyendo el efecto de este por qué? ¿Por qué la estrategia se refiere al juego de la estratagema más que a la organización jerárquica de los medios y los fines? Estas preguntas no admiten una organización sencilla), cuál, es pues, la necesidad “estratégica” que requiere el mantenimiento ocasional de un nombre viejo para lanzar un nuevo concepto”, Derrida.

Llevando las cosas al límite, ¿no resulta que cada gran filósofo establece un plano de inmanencia nuevo, aporta una materia del ser nueva y erige una imagen del pensamiento completamente nueva, hasta el punto de que no habría dos grandes filósofos sobre el mismo plano?”, Deleuze & Guattari.

“¿Y por qué llamar Semiótica a esto?: La estilística como precedente, la Poética como denominación omnicomprensiva, las Teorías del texto Literario como último desarrollo. Sencillamente porque todos estos caminos tienen en común su atención central al signo y porque una Teoría del lenguaje literario o Poética de fundamentación lingüística es quizás la única disciplina en este campo que lleva a sus últimas consecuencias la intuición sausseriana de la posible semiología: “la vida de los signos en el seno de la vida social”, M. A. Garrido Gallardo.

Mientras que los ingleses abordan la o las culturas como una prolongación del campo de batalla social, sus colegas estadounidenses -de formación más a menudo literaria que sociológica o histórica- privilegian el auge de la pop culture de masas como entidad nueva, cuyos desafíos en la lucha social les interesan menos que la invención de códigos específicos y la “creatividad” de los receptores. Y es que en Estados Unidos se ha producido un cambio de generación intelectual. Con la emergencia de la cultura de masas proteiforme a gran escala, favorecida por la ampliación del tiempo de ocio y las nuevas estrategias de la industria cultural, los años sesenta coinciden con un relevo de especialistas en la universidad: los investigadores que se adherían “a las mitologías heroicas del intelectual disidente” ceden su lugar a los que aceptan “las contradicciones de una vida en la cultura capitalista” y están listos incluso para “servirse de su compromiso de la pop culture como un modo de protesta válido”, como resume Andrew Ross”, François Crusset.

El desembarco de Iván Redondo, profesional de la comunicación política, en la Moncloa como jefe de gabinete del presidente Sánchez es en sí mismo una demostración de la vertiente marquetiniana que ha adquirido la política en estos últimos años. Era la primera vez que alguien de ese perfil ocupaba un cargo ostentando tradicionalmente por personalidades con años de trabajo en la Administración y en las bambalinas del poder […]Según el modelo de Componentes de intercambio político, de Manuel Ortigueira, las organizaciones políticas mantienen una relación bidireccional de retroalimentación con los lectores. Las primeras ofrecen partidos, candidatos y un programa ideológico a la ciudadanía. Los segundos les devuelven, eventualmente, su apoyo a través del voto”, Estefanía Molina.

Otra cosa no, pero los socialistas lo que tienen es una consoladora preocupación por la Cultura. A lo mejor no huelen otras materias, que no dan una en el clavo, pero de preocupación por la Cultura, cantidad. Éstos no vendrán con la longaniza, pero vienen con la Enciclopedia. Con razón convocaron a los intelectuales durante la campaña electoral para organizar lo de la “infraestructura”. Y con razón quieren el Ateneo, que lo han tenido desde siempre. Ya se sabe, la derecha a mirar la peseta, y la izquierda, a leer libros. La derecha siempre ha tenido miedo a los libros, porque en cuanto los obreros aprenden a leer piden aumento de jornal”, Jaime Campmany.

Prosas como meras patéticas luces artificiales que no tienen una pizca de arte. Soy pobre, y puso ejemplos de PROSAS POBRES (y perdón por lo expansivo y prolijo –y por omitir el porqué de la indigencia de los textos) Espero que no se empobrezca mi inteligencia ni mi juicio.

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