Libro dos desabafos 85

DENUESTO DE CORTE Y ALABANZA DE ALDEA

Perdiste el mundo, pero ganaste el alma.

¡Hola por siempre alma serena! ¡Adiós

desasosiego! Estoy en el campo

escribiendo de madrugada, dentro de

poco leeré «On pedantry» de Hazlitt,

oigo la respiración enroscada de mi perrita,

corro por el bosque trotando con los

lobos, sin oír lavadoras, borrachos,

ambulancias, la Luna enterrada bajo

los párpados de los dioses, el sabor

de los fresones en la lengua, las

estrellas con vigor y tensión de veneno

vivo. Decidme: si las vacas de mi

aldea buscan piletas de agua al borde

del camino, ¿para qué gasolineras?

***

AL NOVIO DE LA ESCLARECIDA PRINCESA Y MERITÍSIMA AYUSO, DESEÁNDOLES LOOR Y SALUD DEL SEÑOR

La gran excelencia del Don Virtuoso,

guaperas y alto varón generoso,

Hacienda no te quite supremo reposo

ni grandes triunfos, gloria, dineros y honor.

Gire pues en cama con novia. Imploro el favor.

Y que con Maserati a velocidad y primor

queme Gran Vía: ¡asfalto y hervor!

Pinga y coche, virtudes potentes…

¡Puto fisco tocándomelos calientes!

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