
Me siento feliz, alentado, animado, me siento tonificado, al poder volver a casa, y, CON EL ESPÍRITU COMPLETAMENTE SERENO, meterme en la cama y dormirme sin esfuerzo. Feliz al leer y escribir y jugar con las palabras, feliz por el sfumatto y resonancia que provocan en mi corazón Bach, el cabello de las mujeres, las estilográficas, las fresas, Borges, los pasteles de nata, las tostadas con ajo, aceite y sal, el vodka muy frío, la armonía verbal del catalán, las frases en español acabadas en cola de pez, los monasterios, la filosofía helenística. Soy feliz al pensar en mamá, y también al alejarme del bullicio social. Me gusta el Orden Burgués, la Libertad y la Luna (ando convencidísimo que no son diferentes), la Ley, los Antidisturbios. Amar, beber, holgar y trabajar. No me gusta ser idiota, aunque a menudo no pueda evitarlo. Me hace feliz sentir un interés amistoso y curioso por cosas y personas, apreciar el mundo con ojos de enamorado. Y sobre todo recordar aquel vídeo que grabamos pasando toda mi familia sonriente un día en la nieve.
