Libro dos desabafos 87

El mito, ese extraño encanto, la emoción, esa sugestión. Lo regional, esos soniditos color pastel, como la escuela inglesa de pintura de Norwich de principios del siglo XIX, que no tiene punto de comparación con el rilievo schiacciato de Donatello.

Tres versos del Canto VIII de la Comedia explican proféticamente el carácter de (nosotros) los catalanes: «E se mio frate questo antivedesse, / L´AVARA POVERTÀ DI CATALOGNA / già fuggiria, perché non gli offendesse«

El enorme Sagarra, en traducción clásica, lo tradujo así: «I, el meu germà, si hagués això pensat, / de Catalunya la pobresa avara, / per ofendre´l, no fóra al seu costat«

Estar al lado de esos cutres secesionistas mesiánicos y aldeanos, que estetizan un totalitarismo infantiloide e irracional, emotivista, que creen en energías vaporosas -mera hipóstasis- llamadas «pueblo» o «nación» («pueblo», ese poema universal fabricado con naderías folclóricas, que medró económicamente, ironías de la historia, a partir del siglo XVIII) nunca fue mi destino ni mi tradición. Pudo ser mi destino la lengua catalana, pero me alejé (no me arrepiento) de ella.

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La Barcelona de los setenta de Ocaña y la gauche divine. De Diwan y los escritores latinoamericanos del exilio, y acaso, por ejemplo, todavía no era un panfleto, de Serra d´Or.

Un mundo culto, cosmopolita, una sociedad abierta y liberal. En Barcelona y las ciudades del interior venían de turné compañías del resto de España, además de incentivarse las propias. Ardía catalanidad, sí, pero matizado todo de un europeísmo y anchura de miras verdadera, sin demasiados mercachifles horteras pululando.

Quemaba la deliberación poética, política, bullían los cafés y el arte, las ideas. Se inauguraban librerías francesas e inglesas. Se instauraban atrevidas galerías de arte y se respetaba magnánimamente lo pasado memorable. Sonaba soberbia la música de las esferas.

Insensiblemente, como gota malaya paulatina, el nacionalismo exacerbado (nunca existió uno moderado, pese a trampas y máscaras) ha convertido mi tierra en un país cutre, burdo y salchichero, cafre y patán. Cataluña hoy es fea, es Doña Fealdad por Antonomasia.

Recordemos: pulchra enim dicuntur quae visa placent. Es bello aquello que agrada a la vista. Cataluña ya no agrada a la vista. Es agresiva y tumultuosa, multitudinaria en el peor sentido (“Perecemos por el ejemplo de los otros; nos salvamos si nos separamos de la masa”, Séneca) Cataluña ahora es un objeto roto, deteriorado, incompleto, no íntegro, ayuno también de honorabilidad. Carece absolutamente de la integridad y subsiguiente perfección. Cataluña perece escandalosamente por la debida ausencia de proporción armoniosa. Esta Cataluña fea de ver, imperfecta y rota, inarmónica, es una Cataluña denodadamente feísta y sin futuro. Y el culpable de las cimas terribles de fealdad que alcanza hasta la más recóndita fibra moral es el muy corrupto inoculado virus nacionalista desde hace décadas.

Desde la Generalitat, la educación y los mass media oficiales y oficiosos, se actuó y actúa arteramente. Se hizo, con sistema y completa manipulación, de las mentiras obvias una supuesta verdad absoluta (al modo de un discípulo de Goebbels )

Dentro de la familia de cualidades de la belleza no olviden que se encuentra asimismo la bondad. Cataluña hoy carece de bondad, y abunda de racismo. Pues bondad es bien común, no bien particular supremacista. Y dentro de las propiedades de la belleza se encuentra también la luminosidad, el esplendor, la claridad, la brillantez o brillo, propiedades que ni una sola pertenece a esta Cataluña de La Gran Fealdad Puigmaniática. Porque en la belleza el hombre se aventaja. En la belleza el hombre se posee y se invade y se expande. En la belleza el hombre pastoralmente se incrementa. En la belleza existe grandeza inmanente. En la belleza el alambique de la personalidad es sano, noble, e impide almas aberrantes.

Ahora mismo, Cataluña es la antítesis o contradictoria lógica de cualquier asomo de Belleza. Una Cataluña bella debiera catalanizad España. Una España bella, frente a la fea Cataluña de hoy, debe españolizarla. Votemos al PP o VOX; no hay alternativa frente al feísmo pobre, mentiroso, y tramposo y ridículo, fullero y delincuente.

Frente a la mugre, nosotros unionismo. Un diamante con la figura y tamaño de un ciruelo debe poseer el alma de los catalanes. El nacionalismo es alma con nieve sucia de ciudad en la acera, de nieve rancia escupida y esculpida con betún.

Necesita Cataluña una claridad griega, algo no seco ni estéril. Necesita un agua de lluvia purificadora. Escipión el Africano expulsó a los cartagineses de España. Que no nos expulsen a los catalanes de Cataluña. Veig que arriba el moll el vaixell d´un escalf tendre i tènue com una tundra tèbia sens rebuig. Aunque zozobre el barco, somos mejores. Viva Cataluña limpia y honrada. Y no el esperpento actual.

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Esperpento explícito en estas palabras dalinianas-cómicas, de megalomanía bufona y chistosa, que, sin ironía, escribió el filósofo Francesc Pujols, inexplicablemente todavía con crédito y nombradía dentro de los juicios de valor de la cultura catalana.

Tal vegada no ho veurem, perquè estarem morts i enterrats, però és segur que els qui vindran després de nosaltres veuran els reis de la Terra posar-se de genolls davant Catalunya. I serà aleshores quan els lectors del meu llibre, si encara en queden alguns exemplars, sabran que tenia raó. Quan es miri els catalans, serà com si es mirés la sang de la veritat; quan se’ls doni la mà, serà com si es toqués la mà de la veritat. Molts catalans es posaran a plorar d’alegria; se’ls haurà d’assecar les llàgrimes amb un mocador. Perquè seran catalans, TOTES LES SEVES DESPESES, ON VAGIN, ELS SERAN PAGADES. SERAN TAN NOMBROSOS QUE LA GENT NO PODRÀ ACOLLIR-LOS A TOTS COM HOSTES DE LES SEVES VIVENDES, I ELS OFERIRAN L’HOTEL, EL MÉS PREUAT REGAL QUE SE LI PUGUI FER A UN CATALÀ QUAN VIATJA. AL CAP I A LA FI, I PENSANT-HI BÉ, MÉS VALDRÀ SER CATALÀ QUE MILIONARI. Com que les aparences enganyen, ENCARA QUE UN CATALÀ SIGUI MÉS IGNORANT QUE UN ASE, ELS ESTRANGERS EL PRENDRAN PER UN SAVI, QUE PORTA LA VERITAT A LA MÀ. Quan Catalunya sigui reina i mestra del món, la nostra reputació serà tal, i l’admiració que se’ns manifestarà arribarà a tals cimeres, que molts catalans no gosaran dir el seu origen i es faran passar per estrangers. Si algú es meravella de que Catalunya -que, en comparació amb altres nacions, no té res i no representa res; que no té el més mínim, és a dir la independència política; la decisió de la qual no pesa res als consells d’Estat- estigui destinada a dominar el món, si algú es meravella d’això, nosaltres respondrem això altre: “Si haguessin dit als romans, quan volien dominar la Judea, que els jueus els dominarien a ells, així com a tota Europa i Amèrica -que encara no havia estat descoberta-, és segur que s’haurien posat a riure”.

Boecio casi felicitó a Pitágoras por avanzar en el estudio de la música «relicto aurium judicio«. Para juzgar a Cataluña y la política de pactos de Sánchez con algunos de sus gobernantes también debemos dejar el juicio de la razón. La Voz del Diablo afirmó que Cataluña era Eterno Goce.

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