Libro dos desabafos 92

¿Cualquier persona sometida durante cincuenta años al cine americano, la televisión e Internet, a los tebeos, la música moderna, las novelas policíacas, la Coca-Cola, el frigorífico “matasabores”, las hamburguesas a la plancha, las patatas fritas alargadas, los pinchos morunos, los frankfurts, el pésimo café de máquina, la autoayuda, los ansiolíticos, Titanic, Parque Jurásico, el gamberrismo juvenil, la ropa barata, los envases gigantes de palomitas de maíz, los lengüetazos a los helados, el crujido de los envoltorios de los chuches, los grandes superventas, el spa, el gym, a la prosa que se escribe rápido, sin prestar atención, obviando factores estilísticos, a Tom Clancy, Ken Follet, Michael Crichton, o a Mariah Carey y Taylor Swift, ETC… esa servidumbre voluntaria conduce necesariamente a la DECADENCIA, al olvido del alma por no usar la inteligencia ni el gusto, desembocando en una vida con muchos estímulos, una vida en que se oyen muchas cosas, pero no se aprende nada, a enterrar la VERDAD y vivir en apariencias de verdad?

Recorremos un inmenso pasillo de mal gusto traspasando puertas con rosaledas podridas, resuenan pétalos negros en nuestra boca repleta de gusanos. Huéspedes dentro de una linfa tumorosa. Diríase se apoderó del mundo el terror británico de la Hammer, y Peter Cushing y Christopher Lee moran en nuestros sueños. La planta venusiana que devora a las moscas ¿Se encaminan a mal fin Ariosto y Leonardo sustituidos por Susana Grisó y tertulianos de tres peniques? “Os rumores e o gestos do Útil / E as rodas, e as rodas-dentadas e as chumaceiras do Progressivo! / Nova Minerva sem-alma dos casi e das gares! / Novos entusiasmos da estatura do Momento”, Pessoa. Aprietas un botón y ves “la vida real” sin vivirla.

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Cultura es también sinónimo de “saber”. Una persona culta es una persona que sabe (idealmente sobre ciencia y humanidades) En esta acepción restringida y apreciativa, los ignorantes no son cultos, y por ignorantes entiendo el que “conoce” la nómina de las principales estrellas porno, los argumentos de teleseries, la vida de los famosos, las letras de reguetoneros etc… Esta información puede ocupar muchos bits en el cerebro, pero, strictu sensu, no saben. Saber es tener ideas sobre pintores “Giottescos” (el nombre refiere a pintores del siglo XIV que estuvieron trabajando a la sombra de Giotto), que podría disertar sobre Nietzsche y los epicúreos, que le suena Neruda, que no se pierde en un libro sobre Historia de la ciencia.

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Durante la década de 1920 floreció la cultura de masas. Intelectuales de derecha e izquierda (Escuela de Frankfurt) la criticaron. Otros, más “modernos”, la aceptaron. Surgió la década del chocolate barato, las medias de seda natural, el salmón en lata, el cine, la radio, el té en bolsitas y las peñas futbolísticas. ¿Barbarie? ¿Liberación? En julio de 1931, Sartre, a la sazón con veintiséis años, animaba a sus estudiantes del liceo de El Havre a ir al cine. “No es una mala escuela”, les decía ufano. Spengler, daba una imagen muy negativa de la cultura de masas, y, sobre todo, de la prensa popular:

El espíritu liberal burgués está orgulloso de haber suprimido la censura, la última barrera; mientras tanto, el dictador de la prensa mantiene a sus rebaños de esclavos lectores bajo el látigo de sus artículos, telegramas e ilustraciones. La democracia ha sustituido el libro por el diario en la vida espiritual de las masas populares…El pueblo lee “el” diario, “su” diario, que en millones de ejemplares entra todos los días en todas las casas, mantiene a los espíritus bajo su hechizo…La prensa es hoy un ejército, con armas distintas, cuidadosamente organizadas; los periodistas son los oficiales; los lectores son los soldados. Pero sucede aquí lo que en todo ejército: el soldado obedece ciegamente y los cambios de objetivo y de plan de operaciones se verifican sin su conocimiento. El lector no sabe nada de lo que sucede y no ha de saber tampoco el papel que representa”.

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Cultura de masas… “Entonces las ojeras se irritan divinamente / y solloza la sierra del alma, / se violentan oxígenos de buena voluntad, / arde cuanto no arde y hasta / el dolor dobla el pico en risa”, César Vallejo.

Una cultura messy (caótica), off hand (desenfadada), fuzzy (confusa). La cultura americana, la cultura planetaria en la actualidad, nos demuestra que a menudo o casi nunca es posible SER COMERCIAL SOLO A MEDIAS.

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