
Milón de Crotona, que vivió en el s.VI a.C., fue un atleta famoso por haber vencido seis veces en los Juegos Olímpicos. Imitemos su ejemplo de rigor y nobleza. Hagámonos dignos a los ojos de Milón.
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Polibio, historiador griego que vivió en Roma, asegura que también era el respeto una recompensa para que tuvieran tanto afán de lucha y superación las legiones. Luchemos por el bien de nuestra inteligencia para que sea posible sentarnos en el trono de honor de la mente; ganemos el cascabel de oro que corona el laurel de los que se han merecido la memoria y el respeto de nuestros iguales, los diligentes y los lúcidos.
Concluyo con una cita de la Reina Valera «El hombre sabio es fuerte, y de pujante vigor el hombro docto» (Pr. 24:5) La disciplina es una fuerza motriz más poderosa que la electricidad.
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Si hablo con mi daimon le digo “No desistas, no seas ocioso, no seas solitario ni autocompasivo”. Claro, también escucho la parte triste y callada de la humanidad; también esa parte me corresponde.
Los jóvenes me olvidan y se burlan de mí debido a mis fantasías.
