Diario del falso aristócrata 11

Ante la marabunta vociferante y el desarreglo de la razón de los españoles por la victoria ante Francia, ante el encumbramiento de analfabetos futbolistas, les recuerdo a Eurípides:

«De todos los males que sufre Grecia, no hay ninguno más funesto que la tribu de los atletas. Para empezar, no han aprendido a administrar su casa según las normas. No sabrían cómo hacerlo […]Brillantes en su juventud e ídolos de su ciudad, de ello se envanecen; pero cuando cae sobre ellos la amarga vejez, se consumen como un trasto. Critico igualmente la costumbre de los griegos que organizan para ellos fiestecillas y convierten en honorables una serie de diversiones inútiles. ¿Quién, por haber ganado un torneo, por correr muy deprisa, o lanzar el disco, o golpear con fuerza una mandíbula, ha servido a la ciudad y a sus antepasados? ¿Acaso combatieron al enemigo con el disco en la mano? ¿Espantaron del suelo de la patria a los enemigos tan solo con sus puños? Son los sabios y la gente de bien a la que debemos coronar con una corona de oliva, y también al que gobierne la ciudad con racionalidad y justeza, y a aquellos que, con su elocuencia, eviten empresas desastrosas. Ellos sí son los buenos para la ciudad y para los griegos»

Eurípides, Tragédies, vol. VIII, París, Les Belles Lettres, 2002

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Con la invención de la bombilla, Edison hizo posible que se trabajara de noche. La profecía de Blake en «Los cuatro Zoas» se convirtió en realidad, la bombilla tomaba el mando:

«para desconcertar a la juventud en sus salidas, y para dejar

atadas las tareas

del día y la noche a las miríadas de la Eternidad, y que así

pudieran limar

y pulir el bronce y el hierro, horas y horas de trabajo laborioso…»

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Henry James escribió de Emerson: «Tenemos la impresión de una conciencia que jadea en el vacío, suspirando por sensaciones, con algo de los movimientos de las agallas de un pez recién sacado del agua».

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Marx incluyó en «El capital» un largo y violento pasaje en el que acusa a la usura que recogió de una de las diatribas antisemitas de Lutero.

(Figura como nota en Capital, vol. I., II, VII Capítulo 22.)

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«El estilo de los escritos de Marx no es el de un investigador…no cita ejemplos ni presenta hechos que contradigan su propia teoría, sino solo aquellos que indiscutiblemente dan fundamento o confirman lo que él considera la verdad última. El enfoque es, en su totalidad, el de una justificación, no de una investigación, pero es la justificación de algo presentado como la verdad indiscutible, con la convicción no ya de un científico sino de un creyente» Karl Jaspers, «Marx und Freud», Der Monat, XXVI (1950)

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A veces creo que la cadena SER, con su clima de opinión, son los líderes espirituales de los «enragés», de los que están -o creen estar- «branché». Si se me permite la osadía, evocaría las palabras de una amiga de Rousseau: «abandona la política ¡e studia la mathematica!».

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Yo, en mis libros, a veces también por aquí, deliberadamente evito el argumento templado o el mero argumento. Me gusta epatar con opiniones contundentes. Pero la vida pública no es literatura. Al señor Nacho Cano le recordaría La Rochefoucauld (máxima que, de paso, debiera aplicarme a mí mismo): «Las pasiones más vehementes de vez en cuando nos conceden una tregua, pero la vanidad siempre nos agita». La vanidad o la insensatez.

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(Entrevista a Borges)

-¿Cuáles son sus defectos?

-Creo que una vanidad desmedida

-No parece ser vanidoso

-Sí, lo soy con cierta astucia

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Amigos, escritores y demás. GRACIAS. Citaré la Sagrada Escritura según la traducción castellana de la edición elaborada por la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra: Sagrada Biblia (5 vols.), EUNSA, Pamplona, 1997-2002.

“Cuando me encontraba tus palabras,

las devoraba”. (Jr 15, 16)

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«Hemos pasado de la estupidez de que toda opinión es respetable a que cualquiera pueda indignarse por una opinión. Igual que el crimen organizado es más peligroso que el crimen, la estupidez organizada lo es. Estamos viviendo una era de la tontificación de la sociedad, donde las opiniones de bar se amplifican al escaparate mundial», Javier Marías.

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Ayer mismo leía que el mar es símbolo de, ante todo, misterio. Antonio Machado escribiría eso de «El mar ensaya olas y espumas por ti». Yo me quedo con esa canción de Héroes del Silencio que decía «Y nadar mar adentro…y no querer salir…»

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Cuando Biedma intentó explicar su pasión por la poesía en su juventud escribió que era como «Una fe ciega en que la poesía, un poeta cualquiera, iba un día a decirme algo importante, definitivo» . Boileau diría, en cambio: «El poder de una palabra puesta en su sitio».

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Del diario de Cesare Pavese

«Enamorarse es un hecho personal que no evita la soledad personal de cada uno, fría e inmóvil. El amor es una fantasía, la soledad es la única verdad».

«Sufrir es una tontería (no sirve para nada)»

«Si joder no fuese la cosa más importante de la vida, el Génesis no comenzaría por allí»

«Solo existe un vicio: el deseo, o sea la ambición».

«El problema fundamental es que yo vivo de pensamientos y la gente, el mundo, de realidades.»

«Al manifestar tus sentimientos los conviertes en absolutos».

«La voluntad del adulto está condicionada por las cien mil decisiones que fue tomando el niño en estado de irresponsabilidad».

«El sentimentalismo consiste en darle a las cosas o personas mayor valor del que tienen».

«La vida es dolor y el amor solo un anestésico».

«La superioridad de la mujer consiste en que si mañana quiere follar follará; en el hombre eso es más dudoso».

«La historia consiste en inventar explicaciones razonables para las locuras que se cometen».

«Ahora ya viejo vivo como los más despreciables personajes que me indignaron de joven».

«Para despreciar el dinero hay que tenerlo, y mucho»

«Ser moderno significa ser sensato».

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«El mezquino se consume en el aborrecimiento a los mejores», Carlos Marín-Blázquez.

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ESCRITO EN MANRESA, MIENTRAS ESCRUTO LIBIDINOSAMENTE A UNA PÚBER

Acepto los rigores del destino,

serenamente devolveré a la naturaleza,

en el instante de mi muerte,

todo lo que legítimamente le pertenece.

Afronto el fin impasible y gozoso.

Mucho me dio la vida: mi legado,

un ansioso refugio en la Belleza,

días veraniegos de arenas sexuales,

el zafiro exprimido del deseo,

mi biblioteca de caoba dentro de la mente.

Es hora de partir a la galaxia de vacío, frío y nada.

Vida y muerte, muy similar tono de voz;

yo noté la inmensa diferencia.

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Umbral calificó a la plebe como «la mayoría mansa y bienoliente».

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