Diario del zalapastrán 10

«Las lenguas contienen grandes reservas de vida. Pueden absorber masas de histeria, incultura y trivialidad ( .. ). Pero tienen un límite. Utilizad una lengua para concebir, organizar y justificar Behen; utilizadla para establecer detalles para los hornos crematorios; utilizadla para deshumanizar al hombre durante doce años de calculada bestialidad. Algo le sucederá a esa lengua. Haced de las palabras lo que de ellas hicieron Hitler, Goebbels y cien mil Untersturmfahrer: vehículos de terror y falsedad. Algo les ocurrirá a esas palabras. Algo de las mentiras y el sadismo acabará por instalarse en la médula del lenguaje. lmperceptiblemente al principio, como los venenos de la radiación se infiltran silenciosamente en los huesos. Pero el cáncer comenzará y la destrucción arraigará. La lengua dejará de crecer y de tener lozanía. Dejará de desempeñar, como antes hacía, sus dos funciones principales: la transmisión del orden humano que denominamos ley y la comunicación de esa viveza del espíritu humano que llamamos gracia. En una angustiosa nota procedente de su diario de 1940, Klaus Mann reconocía que ya na podía leer nuevos libros alemanes: «¿Es posible que Hitler haya contaminado la lengua de Nietzsche y Hölderlin?» Sí, lo es».

George Steiner: «The Hollow Miracle»

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«Triumph des Willens», «El triunfo de la voluntad» de Leni Riefensthal, es un modelo de lo que Joseph Goebbels denominó «movilización espiritual», es decir, una apelación a los valores emocionales, patéticos, del pueblo alemán a través de su proliferación simbólica y su integración de masas encuadradas. Sin esa idea, que fue también retórica, nada resulta comprensible.

Puigdemont promueve hoy una peligrosa charlotada de movilización espiritual mesiánica. Todo resulta comprensible.

“But if thought corrupts language, language can also corrupt thought», George Orwell, 1984.

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Las cartulinas con el rostro de Puigdemont y la proliferación de banderas, cánticos, fideísmo, aleluyas, la estetización y espectacularización de la política, convierte a la ciudadanía en masa o turba, en muchedumbre.

Discernir entre la masa las personas que se han hecho una idea cabal, sazonada y reposada de lo que está en juego sería una operación casi imposible: una vez la turba se ha constituido, una vez vuela el enjambre, apasionado y anhelante, hacia un hito o meta, resulta difícil disuadirle en nombre de la realidad de las cosas. Ha quedado constituida, casi mágicamente, una tiranía.

«Qu’il est comique et laid!», Baudeliare.

παθητικός: que impresiona, sensible, y en vez de ese estremecimiento produce más bien la sonrisa, lo cómico.

¡Qué patético!, decimos, y sale la como una risa burlona y abatida a definirlo.

Hannah Arendt, la gran politóloga alemana, consideraba que para poder hablar de totalitarismo no era necesario que haya un estado todopoderoso y violento (es el caso del fascismo, y aún más del nazismo y del estalinismo): basta que se haya eliminado la diferencia entre la vida pública y la privada.

¿Puigdemont? Le conozco, hace mucho que lo tengo bien visto: un individuo rústico, fanfarrón, cobarde y tramposo, de boca incontrolada, que tiene una boca sin freno, sin dominio de sí, sin puertas, sin sutileza en el hablar, charlatán que pronuncia puñados de palabras bombásticas. Como las ratas, se fue por la alcantarilla.

Para divertirse y descargar su puerilidad vegonzosa y atroz, comenzó a castigar con exquisitos géneros de tormentos a unos hombres aborrecidos del vulgo separatista catalán por su sentido común y laborioso e institucional y no estrafalario, llamados comúnmente españoles catalanes.

Horacio, eminente poeta latino dijo: «Castigat ridendo mores», es decir, riendo se castiga a las costumbres, concretamente, Puigdemont, las de del estado de derecho. Inconcebible y patético. Una bufonada de dimensiones siderales.

«Unas conspiraciones judiciales que lo explican todo»…la clave de bóveda o respuestas de la turba y seguidores perfecta para que se instaure la tiranía.

Mi pequeña patria es un chavista gusano orgulloso que el arado lo parta en dos.

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