Diario del zalapastrán 14

Creo que era Quentin Crisp quien afirmó que creer en la política es de ingenuos y continuar creyendo en ella de cómicos.

Suelo meditar a menudo, letra a letra, palabra a palabra, frase a frase, en estas líneas del Discurso de Pericles:

«¿Cuál fue el camino seguido hasta alcanzar nuestra actual situación; cuál la forma de gobierno a cuyo calor creció nuestra grandeza; cuáles las costumbres nacionales de las que surgió?…Si miramos a las LEYES, veremos que proporcionan a todos igual justicia en los litigios…La libertad de la que gozamos en la esfera pública se extiende también a la vida ordinaria…Sin embargo, esas facilidades en las relaciones privadas no nos convierten en ciudadanos SIN LEY. La principal salvaguardia contra tal temor RADICA EN OBEDECER A LOS MAGISTRADOS Y A LAS LEYES, tanto si se HALLAN RECOPILADAS COMO SI PERTENECEN A UN CÓDIGO NO ESCRITO que no se puede infringir sin incurrir en flagrante infamia«.

Ahora el gobierno simula chabacanamente sin disimular astutamente, miente y tuerce leyes y la palabra dada, con facundia fenomenal.

La verdad y la promesa son un burdo fingimiento, un trasto para la chatarrería, y todo vale excepto ilustrar la virtud. Entiendo que la ingenuidad no sea un capital político, pero tantísima cara dura…

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ANTE LA POLÍTICA DEL SR. SÁNCHEZ

Como James Otis, Adams,
Patrick Henry y otros gritaron
en 1767 en el Parlamento inglés:
¡¡TRAICIÓN Y CARTA MAGNA!!










			

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