PETIT TRAITÉ D’AMOUR
Para mamá

Tú país no es para muertos.
Tú país está esmaltado con la corriente
de ríos vivos de esturiones,
las damas de Antioquía ceden paso
dejando atrás quioscos de bulevares
bombardeados, convirtiendo el invierno
de ciudades fantasma en cúpulas
de Estambul, y al fin nuestra casa
brilla en el pueblo junto al mar:
hierba con pájaros ondeando en la playa
-hierba plateada-, pájaros que anidan
en el corazón de la tierra. No estoy solo.
***
Londres, sobre los noventa. Estudiante
solitario. Y tus cartas eran un vértigo
de luz color ciruela. Boston,
por los noventa (empezaba a tambalearme),
y mirar nevar a través de la ventana era
quebrar el espacio porque eras joven y bella.
***
Tú país no es para muertos ¿Cómo puede
serlo si tus ojos son cenefas de síntesis vegetal?
Nunca creí que la vida fuera justa.
Siempre he creído que gracias a gente
como tú, no son sino dulces los años y fatigas.
***
La memoria canturrea, las puertas se abren.
Recójanme en el artificio de la eternidad.
