El sol se pone, comienza algo tierno, grande y misterioso. Todo parece ido hacia una gran Soledad como cuando llora un hombre fuerte y maduro ¡Pero el culantrillo tras su limpio espejo! Callan los pájaros: envés de plata y haz verde. Bullendo y rebullendo el agua de la Luna.
NOTA: La inspiración, muy directa, es el poema XXIX de “Bebiendo al claro de luna sobre las ruinas”, Renacimiento, tomito alto y delicado como el temblor de abril. Gracias, poeta.
No me verán fogueándome en el padelsurf, el kayak o el surf. Ni relajándome una seráfica mañana en un spa o apuntándome a una clase de yoga o de fitnes al aire libre. Ni alechugado bajo el sol espeluznante. "Vita Cartesii simplicissima est”, recordaba Valéry en "Monsieur Teste". La mía es abrumadoramente más simple. Un libro entre las manos, paseos con la perra, oír pájaros, salmorejo, crema fría de espárragos blancos y mermelada de moras. Feliz verano. Libertad, lógica y literatura.
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