Como el sueño del opio oh tú gruta de helechos y camellos, forma completa de danza ligera donde murmuran rubias chicharras como un agua de imperio evaporado. Luna de calor inmóvil me acercas tus labios de elfo, dulzura de oro en los vinos estrujados; entre tantas pérdidas, larga y tenue noche de agosto, sombra del sueño del crepúsculo, dame, más allá del hambre, las luces de tu serenidad.
No me verán fogueándome en el padelsurf, el kayak o el surf. Ni relajándome una seráfica mañana en un spa o apuntándome a una clase de yoga o de fitnes al aire libre. Ni alechugado bajo el sol espeluznante. "Vita Cartesii simplicissima est”, recordaba Valéry en "Monsieur Teste". La mía es abrumadoramente más simple. Un libro entre las manos, paseos con la perra, oír pájaros, salmorejo, crema fría de espárragos blancos y mermelada de moras. Feliz verano. Libertad, lógica y literatura.
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