
NOCTURNO PARA CLARA, POTRILLO Y MARTÍN PESCADOR, DESEANDO QUE NO TENGA MIEDO A LA NOCHE NI A LOS MONTRUOS QUE INEVITABLEMENTE VENDRÁN, Y, RECORDÁNDOLE QUE, AL ROMPER EL DÍA, APARECEN SONROSADOS ARENALES
Al fin llegó la noche tutti frutti,
una magia sin paredes, un óleo acuático.
Los ojos que miran a la noche no se
velan vanamente, sino que, como al
atravesar un poema, con espasmos
de ingravidez y lujo, solo agradecen.
Al fin llegó la noche vaticinando
al sápido champagne de Nochevieja,
noche desnuda frente a la Luna.
Al fin llegó la noche, púrpura,
estrellada con sus salones de té,
caoba, crêpes suzette… Noche
sarmentosa de tigres y luz reversa.
Oh noche más allá de la noche,
que enciendes vida, fuertes y fronteras.
