Diario del zalapastrán 46

EQUILIBRIOS

Estoy solo en casa, como un animal, hibernando,
casi ni veo el sol -las persianas bajadas-,
me cepilla un poco la luz al amanecer.
Muy al Sur de mi cuerpo, goce y serenidad.
Cómo me joden aquellos que lo han tenido
todo y no valoran nada, y qué dura es la
vida de fajador, mantenerse derecho
mientras todo se tuerce. Pronto de noche.
La noche verterá su sangre sobre el cielo
de la albada, como aquella daga que
apuñaló a Marat. El poniente me ignora.





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