Ricardo III, retratado por Shakespeare como un villano ambicioso y cruel, el último rey inglés muerto en el fragor del combate, sucumbió a dos heridas en la cabeza mientras luchaba ya apeado de su caballo y sin portar un casco protector.
Desgraciadamente Maduro, esperpéntico e infecto dictador, ni esa pequeña gloria logrará alcanzar.
No me verán fogueándome en el padelsurf, el kayak o el surf. Ni relajándome una seráfica mañana en un spa o apuntándome a una clase de yoga o de fitnes al aire libre. Ni alechugado bajo el sol espeluznante. "Vita Cartesii simplicissima est”, recordaba Valéry en "Monsieur Teste". La mía es abrumadoramente más simple. Un libro entre las manos, paseos con la perra, oír pájaros, salmorejo, crema fría de espárragos blancos y mermelada de moras. Feliz verano. Libertad, lógica y literatura.
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