
LOCUS AMOENUS
En el tiempo bueno de la juventud
no atrapé al Amor, ni al celestial Deseo.
Ha pasado el tiempo, y la verdad desagradable
asoma: llama fría mi corazón forjado
en hierro. Ahora solo quiero descansar
en la hermosura de mi aldea: nubes
sombreando al ganado, pureza y calma
de las hojas de los nogales, verde maleza noble
del bosque, dorados bucles el viento frío.
Junto al valle mi alma fluirá tranquila,
cetáceo carmesí será el crepúsculo, y la Luna
calentará las parras y los helechos.
Los labradores quitan el tamo al mayal,
el ámbar llega a las cubas del establo.
¡Hidrostática y plata en la profunda lluvia!
Fugitivo, necesito bestias, no Memoria.
