Quero fuxir a unha illa do Océano Índico, quebrantar mi funesto destino y alcanzar los frutos más dorados. Liviano descanso, sin invierno, con Luna, tranquilidad de pájaros que hablan mi mismo lenguaje. Vivir a solas en el claro del bosque, construirme una choza con barro y cañizas. Que el jilguero me traiga el ocaso. Nubes púrpura sin nostalgia ni dolor, absoluto sosiego. Muy pocos libros, el centro y la armonía. Y, sepultado en mí mismo, al fin entender mi corazón.
No me verán fogueándome en el padelsurf, el kayak o el surf. Ni relajándome una seráfica mañana en un spa o apuntándome a una clase de yoga o de fitnes al aire libre. Ni alechugado bajo el sol espeluznante. "Vita Cartesii simplicissima est”, recordaba Valéry en "Monsieur Teste". La mía es abrumadoramente más simple. Un libro entre las manos, paseos con la perra, oír pájaros, salmorejo, crema fría de espárragos blancos y mermelada de moras. Feliz verano. Libertad, lógica y literatura.
Ver todas las entradas de christiansanz71