
PASEO DE MADRUGADA POR LA ALDEA
Hoy me levanté a las cuatro de la
mañana y fui a pasear de noche.
En mi mente unos versos de Araúxo:
“Entre as gallas do castiñeiro
relumbrinca un pitorrei,
branco negro e vermello”.
Y de Novalis: “la noche eterna,
indescifrada, símbolo grave
de extranjera fuerza,
guardaba su secreto…”
Porque en la noche es inagotable
la consumación del cuerpo
y la sangre, el lobo de piedra
enciende racimos de uvas,
se calienta el oro y el
fresco verdor de la luz blanca,
cantan las chicharras,
rebrillan luciérnagas,
el jabalí es un hueco móvil
en el matojo solitario…
La noche brinca como corcel
sin brida y agosto se hace
esplendoroso. A favor, siempre,
siempre a favor, pese a todo,
de huir del harapiento invierno.
