Diario del zalapastrán 76

QUIEN ACTÚA APRESURADAMENTE, PIERDE EL DOMINIO DE SÍ MISMO (TAO TE CHING, XXVI)

Madrugada. La ventana abierta. Oigo el viento.
Con el sosiego más extremado leo el volumen V
de los “Moralia” de Plutarco, en la edición de Gredos.
Una paz ardiente llena de sueños mi corazón.
Se crea en mí la perfecta plenitud.
Guardo la más completa calma: el libro y yo.
Todas las cosas surgen de la Noche
y regresan a ella, llenándose de trapitos suaves.
Para quien lo sabe amar, el Mundo
saca su rostro de benevolencia y placer.
Cada momento nos revela su propia tarea:
la frase entendida, la estrella roja y reflexiva,
el bosque retocado con oros, la grandiosidad
de la Luna en silencio. Esta noche no sucederá más.
Ni el cielo, el aire o las nubes serán igual.
La cima es cualquier hombre leyendo de noche.
No nos perdamos en consumir, criticar o anticipar:
leamos tranquilamente. Sin reproches: tú y Plutarco.

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