
Intelectual:
(a) aquel que aspira a una visión general, panóptica, a una tentativa cosmovisiva del mundo y la existencia, que los entiende o pretende entender, y para ello sube, al menos unos pocos peldaños, por encima de la escalera de la opinión común, a menudo tan degradada.
(b) aquel que con sus enseñanzas quiere hacer ilustrados y más virtuosos a los hombres, que se ocupa, en resumidas cuentas, de la perfección del hombre como ciudadano (ya desde Cicerón encontramos esta definición del hombre letrado o educador)
(c) aquel que pretende transformar las mentes o las instituciones de los hombres para hacerlas más responsablemente libres, justas y racionales, por lo que delata casos de oprobio o deshonra, casos de abuso de poder, como de modo pionero pasó con la defensa del protestante Calas por parte de Voltaire, o del honor del judío Dreyfus por parte de Zola.
(d) aquel que no teme la impopularidad ni los caracteres anti-intuitivos de las conclusiones de la cadena de sus inferencias. A menudo en la historia de la ciencia o de la filosofía encontramos a autores que desafiaron la ortodoxia y el statu quo.
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A partir del siglo XIX, y merced al desarrollo avasallador del mercantilismo, la industria y la tecnología, el intelectual, en los sentidos antes estipulados, deja de tener importancia y prevalencia o prestigio en el seno de las sociedades. Ya no formará parte de los poderes fácticos. Y entonces, como que se modifica de arriba abajo la sociedad, cambia la figura del intelectual. Los nuevos intelectuales son o bien:
1. ESPECIALISTAS, que saben cada vez más de cada vez menos, hasta saberlo casi todo de casi nada
2. Las ESTRELLAS DEL CAMPUS universitarias, profesores de universidad convertidos en celebrities mediáticas
3. Las propiamente dichas CELEBRITIES MEDIÁTICAS, periodistas, escritores, músicos, actores, presentadores de televisión, directores de cine, influencers de internet (estos últimos ya en el paroxismo ni de leer o informarse sobre el mundo, ni de pensar o analizar aquello que deberían haber leído o sobre lo que debieran estar informados, pero que en cambio son máquinas de OPINAR) …
4. PROFETAS DEL MERCADO, ideólogos de Think Tanks o economistas divulgativos, casi siempre a favor del paradigma liberal.
Nada tienen que ver estos nuevos intelectuales con la clase intelectual de los viajes mandarines, donde si algo nunca faltaba era grandeza. Nada que ver Diderot asesorando a Catalina la grande, o Vives a la princesa de Inglaterra, con la Sra. Fumaral asesorando al Sr. Sánchez; nada se parecen Descartes dando clases a Cristina de Suecia con el Sr. Miguel Ángel Rodríguez aleccionando a la Sra. Ayuso; nada comparable Erasmo consejero áulico de Carlos V con Pablo Iglesias cabeza pensante de Podemos.
Pasaron a engrosar las filas de los intelectuales una mesocracia intelectual apabullante, resonante, unos vulgares «parvenus» que están a años luz de sus predecesores de la Ilustración y tiempos anteriores. Los Antón Losada, Risto Mejide, Jiménez Losantos, Pilar Rahola, Juan Soto Ivars, Bardem, Pedro Almodóvar y un larguísimo etcétera, me recuerdan al farmacéutico de pueblo de Madame Bovary, farmacéutico pueblerino que, por el hecho de ser universitario ya considera totalmente legitimados sus conocimientos, y está convencido que lo deben tratar con ceremoniosa consideración por ello.
Este personaje, monsiuer Homais, de Flaubert, de una medianía intelectual tan patente y aguda, es el emblema o símbolo de la nueva y chispeante clase intelectual.
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Políticos: chulos, sacamuelas charlatanes, pellejeros y modistillas, horteras, fauna de cristobitas execrables. Buchones y bufarrones. «Petite bourgeoisie» que sanciona el casamiento que conmueve, la cocina que se sueña tener, la ropa que se lleva, todo, en la vida cotidiana, es tributario de la representación que los políticos se hacen. La medida del mundo que yo execro.
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EPITAFIO DE CHRISTIAN, REY DE NOGUEIRA
De Nogueira, la de la noche tibia,
serena y callada, celébrase, gallegos,
el honor. Lo poseyó una mente más
aviesa que el alcohol de beber, y una
melancolía al contemplar el universo
desnudo. Lector, amó a su patria,
a pesar de sí mismo. Fue el gran
solitario en pensamiento y emoción.
No hay cualidad más distinguida:
el resto es de los dioses soberanos.
