Diario del zalapastrán 88

ESTHER’S VOICE. IN THE MANNER OF A PROSE POEM

Como la prolongación de la luz, desde la claridad de la bahía hasta el misterio de la médula del saúco. Como un adormecerse los peces de Moctezuma. Como un zipper descorrido por una reina tebana, y Venus flotando por entre bordes blancos, como una columna de ceniza que late en la branquia, y ser vislumbre de perla, y cinta de seda, y solideos rojos. Como trucidado, enrodado, roto a martillo trozo de mármol para que nazca una chalupa de pesca, una salina roja, o candelabros y vajillas. Como un corderillo bien nutrido, de hermosos y espesos vellones, con sus lanas de color violeta, y ser palabras vagabundas, y veranos, y otoños, y el revolotear de un cacharro por la habitación cuando nace el alba. Igual al enojoso tropiezo de un gato dormido. Como se debió sentir Pompeyo en las victorias según nos relata Tito Livio. Voz hacinada sobre almohadones en antros luminosos, voz protegida de los gases lacrimógenos y las pelotas de goma. Voz de juego malabar y daiquirí sin azúcar y mucho limón. Como la cábala en el reverso de los cuadros de Durero. Como una sanguijuela que muerde sin boca. Como pelo pajizo embalsamado en platino verdadero.

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