Diario del zalapastrán 90

LOS LIBROS: TODA LA BELLEZA DEL MUNDO

Libros, carne blanca y no de tierra. Dan felicidad como si se celebraran veladas, comedias, tómbolas, coros, jiras…Tabletea huesuda y áspera la carraca de la catedral, los libros duermen. Son acuarium de peces del Jordán, sal que aviva el fuego, volante gomoso con que juegan los niños, bellas doncellonas de aldea. Paseo por mi biblioteca y siento la gravitación física de los libros, despiden una luz de chal iluminado por una claridad crujiente y plisada, como cerámica por donde ruedan peonzas verdiazules. El amor a los libros impone el amor a la libertad. Qué gozo la lectura hedonista, la lectura sin propósito de aprender nada. Mi biblioteca gotea de sol, de rayas grandes de flores amarillas. Flechas envenenadas de gusto. Puestecillos y tiendecitas de libreros modestos, grandes bibliotecas nacionales. Todos los libros, estén donde estén, están bañados de un perfume radiactivo. Oh libros, vestiduras de emperatriz bizantina, toda la belleza del mundo.

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LA NOCHE DE LOS LOCOS

Aire soñador de sueños que pesan una tonelada. Un apetito que engulle miedosos bueyes. Pelucas para exhibir tu materia gris repujada de espesuras. Objetos pequeños y estrechos, puntiagudos y de filo cortante, que vacían el corazón, que provocan que los espectadores se agachen y huyan. El esplendor de la fealdad, las voces, la viveza de los delirios, chirridos, el ruido de ratas, los arcanos infernales, los esmaltados cuerpos de mugre, la solidez o plenitud deshilachándose, el juicio empeorando hasta el desvarío…

Pero también atisbas dones de luz que explotan, el suave calor de la noche que madura, polainas, gatos y grandes orquídeas, la voluble ternura incubando palabras individuales, el capuchón sedoso del corcho del champán, cuajadas centellas de elegancia misteriosa, cercanía de un mundo bucólico de hortelanos, el amohinarse de los demonios de los discos de la Luna color de cera, la recortada niebla temblante en la serranía, las panteras color zafiro de brillo entelado, los leones color hierro gótico, el tintineo en el anticuario de los dracmas.

Esta es la noche. Quien la probó la sabe.

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