Diario del zalapastrán 95

Palabras, mi sino y universo, un orecer la vida.

Me despiertan las palabras, trabajo con las palabras, ceno con las palabras, me duermo con las palabras.

Mirad ese convoy de íes como azotes de ola de “luminiscencia”, oíd “abedul”, trae mausoleos místicos leninagredienses, oled “tocuyana”, y brota un sorbo de verano con polvo de perlas, tocad “pergamino”, y se despliega un solemne catálogo alejandrino de oratoria, saboread “kneeled”, y se prende al regazo de las muchachas sonido de vihuela, imaginad “hornacina”, y tiemblan los tendones.

Palabras, cadejo de sedas, botín y cima de la inteligencia y el sentimiento.

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