
Tácito incluye el emotivo discurso de Calgaco, mil veces imitado en el cine. Recordémoslo:
“Cada vez que contemplo las causas de esta guerra y nuestra necesidad, tengo el convencimiento de que hoy es el día en el que vuestra unión será el inicio de la libertad para toda Britania: pues todos nosotros desconocemos la esclavitud pero sabemos que ninguna tierra, ni siquiera el mar, nos resulta seguro frente a la flota romana que nos acecha (…)
Los que nacen esclavos únicamente son vendidos una vez y, además, su amo los alimenta; Britania compra cada día su esclavitud y cada día la alimenta. Y al igual que en una casa el esclavo más nuevo es el objeto de las burlas de los demás esclavos, así nosotros, los nuevos y más prescindibles, estamos condenados a nuestra destrucción en un mundo acostumbrado a la esclavitud (…)
Los brigantes, con una mujer al mando, quemaron una colonia, tomaron los campamentos y, si su buena fortuna no los hubiera vuelto estúpidos, habrían podido librarnos del yugo romano: nosotros vamos a la guerra indómitos y enteros, libres y no arrepentidos: demostremos desde el principio del combate qué hombres guardaba Caledonia.
Todos los incentivos para vencer están de nuestro lado: no hay mujeres que animen a los romanos, no tienen padres que les vayan a reprochar la fuga y, para la mayoría, no tienen patria o no es esta. Los dioses nos los han entregado, en cierto modo, atrapados y encadenados: pocos en número, temerosos de todo y observando cuanto les rodea, el cielo, el mar y los bosques, que les resulta desconocido. ¡Que no os cause miedo la vanidad de su apariencia ni el brillo del oro y la plata, que ni ataca ni hiere! (…) A un lado tenéis a su general, a su ejército; al otro, tributos, minas y el resto de castigos de la esclavitud, las cuales ha llegado la hora de soportar para siempre o vengar en este campo de batalla. Cuando vayáis al combate, ¡pensad en vuestros padres y en vuestros hijos!”
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CALGACO ANTE JULIO AGRÍCOLA
Sois los saqueadores del mundo;
ahora que habéis devastado todas
las tierras, miráis al mar: no os sacian
conquistas a Oriente ni a Occidente.
Deseáis las tierras ricas y pobres por igual:
robar, asesinar, saquear, forma parte
de vuestra cruel naturaleza. Pero no lo
olvidéis, formo parte del todo y el todo
forma parte de mí. Nada puede sojuzgarme.
Vivo en el bosque dorado, en las zonas
más claras de bosque. Ahí no llegan
vuestras legiones y vuestros dioses.
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Sobre el unánime dogmatismo anti-israelí periodístico español.
«El más escéptico de todos
es el Tiempo,
que con los Nos hace Síes
y con el odio amor
y al contrario».
P. Valéry.
