Diario del zalapastrán 97

¡Qué atardeceres diáfanos! ¡Qué fiestas! ¡Qué aventuras! Todavía recuerdo aquellas tardes de meriendas con mamá, su perfume, la majestad de la tarta de chocolate rodeada por platos con pastas y servilletas grises adamascadas.

Ahora vivimos un tiempo horrible, gilipollas. De vulpejas, lumias, churrianas, zorrupias, perendecas, mozcorras, hurgamanderas. De otarios, gilastros, gilimursis. Tiempos chanchos y marranchos. Y venga mombo, mambo, trombo, mondongo. Tiempos oscuros y garrapatos. Y venga majagranza, ganga, samba, bamba, gamba.

Qué tiempos aquellos con mamá. Los de las tartas arquitectónicas y bonachonas, tan familiares como imponentes, y el capricho -permitido- de quitar la corona de almenas de chocolate. Frente aquel pasado de niníveas obras de pastelería, sembrado de frutas escarlata al modo oriental, estos merluzos y horteras y analfabetos seres de hoy que me cercan.

***

Pere Gimferrer paseándose por Barcelona vestido de estatua ecuestre ¿Se merece el Nobel, no?

***

Yo me autodestruyo para saber que no soy ellos, decía el poeta y loco Leopoldo María Panero.

Deja un comentario