Diario del zalapastrán 101

Podemos y la Monarquía serán sustituidos por la Coca-Cola y Pornhub.

***

Antes de nacer eras no-ser, materia descompuesta, después de morir vuelves a ser no-ser, materia descompuesta. Y en el breve arco de tu vida, fuiste como una bujía, o velita, o lucecita iluminada, entre los dos océanos o cabos inmensísimos de la noche.

¿Por qué escribo? Lo diré de una forma pueril, también espectral. Deseo memoria de mí en el espacio-tiempo, señales o huellas en el espacio-tiempo DE LO MEJOR DE MÍ, señales más allá de lo estricta y necesariamente acotado en mi intervalo de existencia.

La razón SABE que mi destino es el olvido absoluto, el anonadamiento, la cesación inmisericorde. Aunque sea una perspectiva que dé vértigo y miedo, debemos asumirla con serenidad. A los quince o dieciséis años advertí que nunca me convertiría en un genio. Escribí deliberadamente intentado conquistar la literatura. Inútil empeño. Solo a los genios les está permitido cierta inmortalidad.

¿Vivir? Algo viví. Valió la pena estar en el planeta. Algo sorbí de las teticas agudicas que el brial quería romper. Y reflexiones pausadas me hicieron descreer del excelso y eterno Padre que, en su secreta nube, en medio de centellas, levanta la voz. La muerte, ay, espanta: tus átomos dispersos al azar entre los monótonos páramos del universo, vagando solitarios y silenciosos.

No, no me arrepiento de haber apostado por la alta cultura en lugar del rebote y tintineo de las monedas. Ni de no haber tenido mujer e hijos. Délficas ideas aprendí en inapreciables libros. Fui hombre tranquilo de estudio. Amé con desmesura a mamá. Quizá ya me llegó exacta la hora. Nerón tocando la cítara, el Quartier Latin, los caballos cónsules, las mil y una noches: cumplida mi vida.

Pero al despertar lloro por volver al sueño.

***

Debo:

-evitar la grandilocuencia

-quitar el relleno, la paja, la quincalla retórica

-profundizar en mis (limitados) tres o cuatro temas

-saber qué quiero decir y qué no quiero decir

-no ser ambiguo, vago o vaporoso. Buscar la precisión.

-observar un método o patrón en aquello que digo

-tener algo que decir o bien callar y tirar la hoja a la basura

-no ser un escritor meramente resultón

-huir de las ocurrencias, de la inmediatez irreflexiva

-usar palabras frescas, un tono fresco

-ser consciente que nunca seré un gran escritor. Debo conformarme con lograr ser un escritor legible.

-pensar con ideas, no con esquemas de ideas

-aspirar a la madurez

-alcanzar al poema (no conformarse con el borrador del poema)

-confiar en mí (nunca fascinarme por mí)

-pasar cientos de horas delante de la hoja de papel puliendo, limando, sutilizando y escamondando.

Deja un comentario