
Koldo, el gordinflón chulo-putas, tiene brazos como tenazas bajo el rebozo y belfo mecido por risa de cabrío. Pícaro de rejas de cárcel -como Ábalos-, ambos salieron de sus recámaras pobretonas con bulle-bulle para llevarse la pasta. “Gauche Dorée” de un gobierno de barraca, avejentados tunos sátiros, son el símbolo de nuestra España católica y ladrona. Igual a cholos en un corral de gallinas, pero, mira tú, desde el poder. Con sus putitas jóvenes y carísimas, de chocho suave y rosadito. Cerebros aguzados con el fin de subirse al escalafón donde siempre hay montones de oro y coca. Los manes libertadores en esta tierra de conejos.
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Si en Fray Gerundio de Campazas, alias Zotes, el Padre Isla se burla de la práctica de los oradores de su época que empleaban un lenguaje barroco altisonante, de frases rebuscadas, gongorinas, y con un alarde de mal gusto y audacia hasta aburrir a los parroquianos, al menos concedamos que estos mastuerzos de Ábalos, Koldo, Aldama y compañía, nos divierten con su rancho rancio, simplón y chatarrero.
A ver si con un poco de suerte lo comen en el chabolo. Y que rule entonces el jurdó en el talego.
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AY LAS FRESQUITAS MUJERES TODAS LLENAS DE AGUJERITOS, SE DICE JUAN CARLOS
A mí me gustan zagalas percheronas, carnosas y merinas,
fraguadas en arrabal gitano, o con lomo de menina,
que no huelan a cerro de tormenta, sino a gachí de manteca.
Al Borbón, vela y pela; no a Platón chapando en biblioteca.
