Diario del zalapastrán 109

Mamá estuvo en la tierra conmigo durante más de cincuenta años ¿Cómo salir de la solitaria cápsula mental de no lograr olvidarla? Recuerdo su rostro contenido, concentrado, pulcro, bello, con su alma divina envuelta en un traje sastre. El tiempo, el paso del tiempo…Bebo un vaso de agua tónica. Empieza el frío.

El genio de nuestra época es el periodismo, cosas diarias que al día siguiente se saldan. Mi madre vive en un sueño eterno larguísimo y no fungible. La echo de menos. No hay día que no piense en ella. En mi humilde palacio payés gallego, desabastecido y arisco, puebla todos los rincones. Cuando nieve, sentiré más su frescura en mis manos.

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Tengo leído y subrayado, algo estudiado, el libro “Leyes políticas del Estado”, editado por Enoch Alberti y Markus González, trigésimo quinta edición, 2017, Aranzadi.

Un monumento a nuestro sistema legal.

El desapego a la ley ha nacido en el seno del Estado de derecho; una actitud de desprecio y desdén al orden legislativo. Ese desapego es como un desplome o corrosivo de la misma esencia de la civilización. Parece una moda burlar leyes, reglamentos y disposiciones, y, si se acatan, es por temor y no por convicción. Para que una democracia funcione a cabalidad debe haber cierta concordia entre el imperativo moral y el legal. Eso ya pertenece a tiempos muy remotos.

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Escribió en un artículo de “El Mundo” Luis Antonio de Villena:

“Algunos pedirían saber de entrada qué es lo que distingue a la llamada “alta cultura” de la otra o popular, a su vez con muchas modalidades. Tratemos de empezar fácil: “Alta cultura” es la cultura que procede de unas Universidades buenas o que tiene un nivel parigual. “Alta cultura” es la de la persona que tiene estudios superiores y sabe que no se puede dejar de aprender, y busca aumentar sus conocimientos y su inteligencia porque entiende asimismo que la cultura es un trabajo, pero, a la par, un placer. La mayoría cree, en este momento, que la “alta cultura” está tocada de muerte. Conste, que al hablar de libros no hablo de su soporte (papel o electrónico) sino del hecho mismo de leer, y de buscar intelecto y calidad, porque no existe otro modo de avance…”

Qué sugestiva expresión: “la alta cultura busca intelecto y calidad, es un modo de avance”. Para mí cultura es el más alto modo de vida cruzado por la creatividad en busca de la perfección y la libertad. Un mapa -se diseña, se avanza en el dibujo del mapa con tranquilidad y reflexión- para orientarnos con una serie de ideas extraídas de la larga conversación ilustrada de la historia (ideas religiosas, filosóficas, literarias y pictóricas, científicas) Una segunda piel que te enfrenta y confronta con aquello inevitable y hondamente humano. Y no, para mí la cultura no debiera tener el mero sentido de pasatiempo, o bien la actual definición antropológica, como suma del derecho, las creencias, los mitos, los hábitos, o lo aprendido -trivial o excelente. Porque entonces no hay cultos ni incultos, porque todos tenemos un tipo u otro de cultura (en el sentido etnográfico estipulado)

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