Diario del zalapastrán 126

Repiquetean, se agolpan, se cruzan y entrecruzan las voces. Focos penosos, lugar de tópicos agresivos e insultantes, emisión de epigramas y apotegmas analfabetos. Charlatanas vacuas y fastidiosas, manoseo de mero hablar por hablar, sin dirección ni sentido, fragmentado, discurso que sabotea los galones de la paz mental y la felicidad. Peroratas inmundas ensartando humillaciones a troche y moche, plática desmayada, ruin y baja. Disparan a dar, desalmadas y psicópatas. Voces atroces y dañinas, el más cruel de mis patrimonios. Palabras que salen de mi cerebro como las piedras de la mano, incontinentes y salvajes.

Voces que siguen sonando incluso cuando estoy hablando con otras personas, que persisten aunque me esté concentrando en otras cosas, expresando hechos demasiado embarazosos. Un estado de violación mental ininterrumpido.

Llevo más de cinco horas bajo la égida de este estado de tortura permanente.

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