Diario del zalapastrán 134

No se me garantizan los derechos constitucionales al honor, a la intimidad personal y familiar, ni a la propia imagen. Tampoco se garantizan el secreto de mis comunicaciones y, en especial, de las postales, telegráficas o telefónicas, ni se limita el uso de la informática para garantizar mi honor y mi intimidad personal (lamento la jerga bellaca, pero el estilo lingüístico de la Constitución es propio del de un mongoloide párvulo)

El C.N.I. tiene totalmente intervenidos con micrófonos mi casa, y, mediante programas espía, también los ordenadores y teléfonos móviles. Y además me difama y tortura sin interrupción.

***

Me cago en España. Puta España. País hediondo, legañoso y tocino. Españoles hijos de mulatero y sardinero, borrachos, incultos siderales, feos, de mujeres gordas y carrilludas, de maridos grasos con única pasión futbolera, con reyes cornudazos o ladrones (Felipín y Juan Carlitos), fulleros de modales en solo su superficie corteses, pero habilísimos para escapar a la justicia o para esconderse cartas en la manga, y frecuentadores de palcos y selectos clubs de golf y balandros mallorquines, es decir, quienes usan sus garras e influencias para aferrarse al culo del euro. Reyes raspamonedas, tragavirotes, reinando a españoles zurumbáticos y estafermos.

***

Me exilio a Francia, mi patria verdadera.

Deja un comentario