
ESCUCHANDO A MOISÉI SAMUÍLOVICH VÁYNBERG CON UNA MENORÁ ANTE MIS OJOS
Pieles de serpientes en Weimar.
Mirad a los judíos subiendo a los trenes
vagando con sus ojos caídos y pálida tez.
Alemanes o Hamás, os acuso: las bota
sobre sus ojos de papel, la bota nazi
sobre el cuello, el estómago rajado
como una caverna en el secuestrado.
Roncan los alemanes en sus ático
con chaquetas de mil colores.
Negros piojos caminan sobre la piel
del judío. Ojalá solo la muerte fuera
herida mortal. Recé un millón de veces,
pero mi madre y mi padre murieron anoche.
Es más fácil matar a un judío, más
fácil matarlo que hacer un poema o celestial música.
