
«Discreto amigo es un libro:
¡qué a propósito que habla
siempre en lo que quiero yo!
¡Y qué a propósito calla
siempre en lo que yo no quiero,
sin que puntuoso me haga
cargo de por qué le elijo,
o por qué le dejo! Blanda
su condición, tanto que
se deja buscar si agrada,
y con el mismo semblante
se deja dejar, si cansa».
Calderón
***
ESCRIBIR, CALLAR, VER AL LIBRO. VERSIÓN LIBRE DE FRIEDERIKE MAYRÖCKER TRASPASADA POR EL SIGLO DE ORO ESPAÑOL
Libros, lenguaje por desasosiego,
naturaleza a solicitud, cafés y desvelos;
crecen con riesgos, lances y recelos;
susténtase en las vidas y sus cloregos.
Doctrínanle Picea pungens y despego,
conservan Viena entre engañosos velos,
hasta que con agravios o con celos
encienden con sus lágrimas alma y fuego.
Su principio, su medio y fin es éste:
¿pues, por qué, Dante, en cabeza tu desvío
de Virgilio, ese plástico que bien te quiso?
¿Qué razón hay de que “philía” te cueste?
Pues no te engañó literatura, Dante mío,
sino que llegó el cigarrillo occiso.
