Diario de Aquitania 48

[Pessics de monja II]

Crisis. Mis nervios no se relajan, el cuerpo adquiere rigidez, se apelmazan las ideas; uno está fuera, en una cartuja fría, en un no-lugar donde murió el tiempo.

Frío en el alma
lleno de una
impenetrable
conciencia
de ratas. Qu´ieu
mezeis sui en
erronsa d´esclazir
paraul ´escura (*)

(*) Yo mismo estoy inquieto al no aclarar palabra oscura.

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«Las estadísticas demuestran asimismo que hay más enfermos mentales entre los célibes, viudos o divorciados. O bien la estructura familiar posee una influencia protectora, o bien aquellos cuya salud mental deja algo que desear, son incapaces de estabilizarse y fundar una institución cuyas responsabilidades les asustan», P. Sérieux, «Mémoire concernant les hôpitaux de la ville de Paris».

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Airón del norte, cielo frío, navegable solo por vikingos. Le petit miracle de que aún esté vivo me llena de candor. Apunto en mi libreta de citas:»Laudare praestat benavolentiam, quam ingenium» («Es mejor alabar la benevolencia que el genio»)

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Rhazes, médico del siglo IX, recomendó el ajedrez como tratamiento de la locura. Su empirismo abigarrado de superstición no le impide ser calificado como el Galeno árabe.

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Tiendo a ver el lenguaje como una manera de conseguir que se hagan las cosas, algo muy parecido a alargar la mano y tomar una tarta.

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No soy un «cougar», no soy belicoso por naturaleza. Agradezco al franciscano inglés Roger Bacon (1214-1294) que estudiara con detalle las lupas de mesa, precursoras de las gafas.

Así, como un monje présbita, puedo sin problemas leer y escribir en mi biblioteca.

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OTIOSAE VITAE UTILITAS. La utilidad de una vida sosegada.

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Tu cuerpo manchado de lunas, de albugas, de miel, de perfumes de resina de pino.

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